¿Cómo ha influido el mensaje del Opus Dei en tu trabajo a favor de la familia?
Inmensamente. Conozco a la Obra desde los 18. Pienso que el tema de la unidad de vida es muy importante. Así que si juegas muchos papeles, deben estar en balance. No se trata de tener logros en este momento específico, sino que debemos ser pacientes y tener serenidad; podemos lograr muchas cosas fuera y dentro del hogar en el momento indicado. Hay un tiempo para todo. Entonces, cuando alguien decide casarse, con toda la importancia que pueda tener su carrera, tiene que dedicar lo mejor de su tiempo y empeño a la familia que ha creado.
De san Josemaría he aprendido mucho sobre la libertad de la mujer. Aunque la tarea principal de la mujer está en el hogar, no deben tener restricciones si pueden ayudar. Las mujeres ayudan a la sociedad con su talento, con su genio, como dijo Juan Pablo II. Pero teniendo esa primera prioridad en la familia, pueden contribuir mucho en sus lugares de trabajo para hacerlos más humanos. Si hay más mujeres en los lugares de trabajo, quizá habría más corazón que cabeza. Y necesitamos ambas; debe haber complementariedad entre hombre y mujer.
¿Por qué es importante que en el siglo XXI exista un balance, tanto para el hombre como para la mujer, entre el trabajo profesional y la familia?
Porque en el siglo XXI las cosas han cambiado. Para las mujeres, las fronteras entre casa y trabajo se han vuelto permeables, y en buena parte es así por la tecnología: tenemos trabajos de 24/7. Es lo que conocemos como “economía del conocimiento”: seguimos pensando en el trabajo aunque estemos con nuestras familias. Es muy importante encontrar un balance: saber cuándo parar y poner al trabajo en su lugar correcto; pero es un reto, una lucha para lograrlo. Las investigaciones demuestran que muchas de las preocupaciones del trabajo se pasan a la familia y ésta sufre cuando una persona “está ahí”, pero tiene la mente en su trabajo
Es difícil dejar tu trabajo cuando te vas a casa porque no es como antes: tienes un trabajo manual, lo terminas, y ya está.
Y lo mismo ocurre con los hombres. En verdad quieren ver a sus hijos, pero es complicado porque la mayoría de ellos son los que salen a ganarse el pan y en las empresas no se espera que soliciten programas de balance familia-trabajo. En el Reino Unido utilizan a personas famosas como role models para que los hombres no se sientan avergonzados por pedir un permiso de paternidad.
¿Qué pueden hacer las empresas para facilitar este balance?
Antes que nada, yo trabajo con compañías, y veo que suelen tener políticas de flexibilidad de horarios, guarderías y todas esas cosas. Sin embargo, la cultura a veces puede dificultar que la gente solicite estos beneficios porque puede haber ciertas penalizaciones en el desarrollo de sus carreras, es decir, va a ser complicado conseguir un ascenso si constantemente se pide permiso para cuidar a los hijos. Entonces, es bastante difícil para las mujeres porque el lugar de trabajo sigue siendo un mundo de hombres y se espera una dedicación total.
Mi trabajo es hacer que las empresas sean más amigables con las mujeres y con las familias. Una mujer educada puede traer mucho talento a una organización; alguien que puede hacer multitask puede ser muy buena para una compañía, y hay muchas mujeres que ya lo están logrando. A veces, sin embargo, ocurre que se sienten culpables por no cuidar a los niños, entonces, aunque existan ciertas políticas, es necesario cambiar la cultura.
De verdad, un padre feliz puede ser un empleado muy productivo.
Estoy trabajando en el IESE Family-Responsible Employer Index, y estoy intentando darlo a conocer en Filipinas. Hasta el momento cuatro compañías han participado en el estudio, y una, The University of Asia and the Pacific, ha sido acreditada como empresa con Responsabilidad Familiar Corporativa. Pero en el resto de las compañías, a pesar de tener muchas políticas, la percepción es que ellas no son responsables en el tema de la familia. Conozco a alguien que pidió un permiso, pero el trámite ha estado en el escritorio de su supervisor por varios días. Entonces, aunque existan normas, todo depende, al final, de quien toma las decisiones. Hay grandes retos en las empresas porque se cree que no hay conexión con la productividad… Pero sí la hay porque empleados contentos, padres con hogares más armónicos, serán más productivos y más eficientes. De verdad, un padre feliz puede ser un empleado muy productivo. Esencialmente estoy intentado ayudar a las familias una empresa a la vez.
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