Cartas del Evangelio: Una hija de Jerusalén
No todas las historias de valor comienzan con gestas heroicas ni con corazones decididos desde el principio. Algunas nacen del miedo, de la duda, de una mirada temblorosa ante lo desconocido. Pero basta un corazón enamorado.
Cartas del Evangelio: El burro de Jerusalén
Una historia sobre la humildad, la mirada de Jesús y un pequeño asno que fue parte de algo mucho más grande.
Cartas del Evangelio: El valor de una moneda
Dios no pide algo o mucho: Dios pide todo el corazón.
Cartas del Evangelio: La noche de la Última Cena
Pocas noches han dejado una huella tan profunda en mi memoria como aquella en la que celebramos la Pascua con Jesús por última vez. Hoy, al volver con la memoria a ese momento, intento dejar por escrito lo que vimos, lo que sentimos… y lo que yo, Pedro, entendí demasiado tarde.
Cartas del Evangelio: Una casa para todas las naciones
¿Te imaginas encontrarte con Jesús por primera vez el único día que los evangelistas nos cuentan que se enfadó muchísimo a las puertas del Templo? En este relato ficticio una joven griega nos pasea por este episodio tan llamativo de la vida de Jesús.
Cartas del Evangelio: ¿Es que ya no tienes fe?
Ante el dolor y el escándalo de la Cruz solo hubo silencio por parte de Jesús: silencio y una promesa. “Ahí tienes a tu Madre” le dijo a Juan y fue una promesa de que nunca nos faltaría el ejemplo de fe y el cariño de María.
Cartas del Evangelio: El sepulcro vacío
A veces, las historias más conocidas merecen ser contadas de nuevo. Especialmente cuando se narran desde una mirada íntima y cercana. Esta es la voz de María Magdalena, una mujer marcada por el amor, la pérdida… y la sorpresa más grande de su vida. En este breve relato, ella misma nos lleva al momento en que todo cambió: la mañana en que encontró vacío el sepulcro.
Cartas del Evangelio: En la casa de Betania
En casa de los 3 hermanos Marta, María y Lázaro comienzan a notarse los nervios y la tensión con lo que sienten que está a punto ocurrir en los días siguientes.
Via Crucis: todo encuentro tiene unas coordenadas
La Semana Santa no es solo una tradición ni unas vacaciones más. Es una oportunidad única para mirar de frente el Amor más grande que existe: el de Jesús que da su vida por nosotros. Y una manera sencilla y auténtica de vivir estos días con profundidad es rezando el Via Crucis.










