
El curso de retiro es un parón anual de varios días para encontrarse con Dios en un clima de silencio y oración. Más que una simple revisión espiritual, es una ocasión privilegiada para crecer en el amor a Dios, conocerse mejor a uno mismo y conocerle más a Él. Es un tiempo para renovar las convicciones de fe, dejarse iluminar y descubrir, con serenidad y profundidad, en qué aspectos podemos avanzar en nuestra vida cristiana.