Cincuenta años dan para mucho. Implican un largo recorrido de ilusiones, trabajo, proyectos y sueños compartidos donde a veces es difícil no perder la sonrisa. Si pudieran medirse en kilómetros, superarían con creces los más de siete kilómetros de la marcha solidaria que el club Oyambre de Santander organizó como colofón a la celebración de todos estos años de contribución y acompañamiento a las familias y a la formación cristiana de sus hijas en Cantabria.
Con esta actividad se ha querido apoyar económicamente de alguna manera a la ciudad de Santander y con ello visibilizar su identidad y contribución social y local. Es por ello que se han recaudado más de 10.000€ que irán destinados a la asociación 'Buscando Sonrisas', que mejorará la UCI Materno Infantil del Hospital Valdecilla de la capital cántabra.

En estos últimos 50 años son varias las generaciones de niñas y familias que han pasado por Oyambre y que siguen sacando adelante los proyectos del club. El carácter familiar de esta asociación sigue siendo uno de sus pilares fundamentales y así lo ponen de manifiesto muchas de las acciones conmemorativas del aniversario que han impulsado a lo largo del último año.
“No me olvides que a veces hace falta tener al lado caras sonrientes”
San Josemaría recogía esta reflexión en Surco y animaba a las personas del Opus Dei a vivir de esta manera concreta la caridad con quienes más lo necesitan en cada momento. Las familias que impulsan Oyambre y mantienen sus actividades se apoyan en la formación espiritual del Opus Dei para transmitir a sus hijas y a sus familias una visión cristiana de la vida. Esto supone que, junto a actividades de ocio y tiempo libre, escuchen y se impliquen en las necesidades y retos que abordan sus amigos y vecinos.
Un club humanamente gigante
Maite Dantas es una de las personas que colaboran activamente en el club: ahora como profesora de cocina una vez que sus hijas ya son mayores. También ha sido una de las organizadores de la marcha solidaria.
Cuando reflexiona sobre la iniciativa solidaria reconoce que “el club Oyambre no deja de sorprenderme. Cada evento que organizan es una nueva superación, pero lo de esta marcha ha sido brutal: la implicación de todas y cada una de las personas, que lo han dado todo, para que no fallara nada… con la mejor sonrisa, preocupándose de todo el mundo. Han conseguido crear un ambiente de amor, compañerismo y solidaridad, que nos ha acompañado durante toda la jornada. Solo puedo estar agradecida por formar parte de este club que es humanamente gigante”.
En esta línea, en Oyambre se autodefinen como “un club de gente genial”. Desde hace meses, cuando comenzaron a pensar en cómo iban a celebrar tantos años de trayectoria, tenían claro que querían implicar a la ciudad de Santander y colaborar, de alguna forma, con las necesidades de sus vecinos. Sin embargo, los preparativos de un evento de tal magnitud no han sido sencillos.
Un aliado muy especial
Gisela Grooscors también ha formado parte del equipo organizador de esta iniciativa desde el comienzo y confiesa que tenían un aliado especial en el que apoyarse para que todo saliera bien: aparte de encontrar patrocinadores generosos, gestionar permisos de todo tipo con las autoridades y hacer que el evento llegara a toda la ciudad de Santander, necesitaban que la racha de borrascas diera una tregua y dejara de llover para que la gente se animara a participar.

Gisela reconoce que “elegimos el 23 de marzo, porque era el día en el que falleció el beato Álvaro del Portillo y el equipo de la organización, algunas cuantas personas más, hicimos una novena (de 32 días reconoce riendo) al beato Álvaro del Portillo para que nos ayudara con todo…”.
Abiertos a todos y pendientes de las necesidades de quienes están más cerca
Los resultados y el apoyo no tardaron en llegar. La marcha congregó a más de setecientas personas entre los que destacaban grupos familiares, aficionados a la marcha nórdica, socios del club, autoridades locales y profesionales de la UCI del Hospital Valdecilla. Gisela reconoce que el ambiente “contagiaba generosidad y ganas de mejorar la sociedad. Ha sido el mejor broche para este aniversario”.
También Marisol Holanda, coordinadora de la UCI Materno Infantil del Hospital de Valdecilla se mostraba agradecida: “Desde el hospital queremos agradecer el esfuerzo que estáis haciendo para ayudarnos en nuestro empeño de humanizar nuestro trabajo. Queremos agradecer de verdad vuestro gesto. Muchísimas gracias de nuevo”.
Todo Santander estaba invitado a participar en esta marcha solidaria y las autoridades locales tampoco faltaron. La alcaldesa de la ciudad, Gema Igual, también se sumó a la cita y felicitó al club Oyambre por la organización del evento a favor de los proyectos de la asociación 'Buscando Sonrisas' “que busca el bien común y que todos seamos un poco más felices”. Igual también agradeció al club Oyambre esta iniciativa y les dio la enhorabuena “por tantos años de seguir trabajando y luchando por causas nobles y hacer esta maravillosa ruta”.
Con la familia como protagonista, y en el centro de sus actividades formativas, Oyambre sigue los principios cristianos que impulsaron su andadura hace cincuenta años. Unos principios que fundamentan una marcha abierta, solidaria y sonriente para las familias cántabras que quieran sumarse.