Soy ciclista profesional y he nacido prácticamente aquí en Torreciudad, en un ambiente, pues ya veis, precioso, con Cotiella al fondo nevado. Que lo tenemos ahora, el Pantano del Grado y el Mediano. Torreciudad, pues bueno, un sitio que yo creo que es un poquito el paraíso, ¿no? Y nada, tengo la suerte de que, mira, pues mi familia es del Grado, un pueblecito que está justo aquí al lado de Torreciudad. Otra parte de mi familia es de Ubiergo, justo al otro lado de la sierra, y da la casualidad de que yo aprendí a ir en bicicleta aquí en Torreciudad, concretamente arriba en la montaña, donde están las antenas, a 2 km de aquí. Ahí aprendí a montar en bicicleta.
Y no solo la gente que trae a lo que es el santuario, al culto a la Virgen, ya todo lo que trae a la comarca del Grado, ¿no? Porque al final aquí se han juntado miles de personas, y son miles de personas que consumen en el Grado, que se tienen que quedar a dormir en Barbastro, en Graus, que vienen al Grado, que vienen a los restaurantes. O sea, la repercusión económica que supone también Torreciudad para el pueblo, para dar trabajo a las personas, es algo que no está cuantificado porque es muy difícil de cuantificar, pero que es tremenda.