El santuario de Torreciudad, en el momento de su construcción, representó un auge tremendo de trabajo. Eso, eso nos salvó, nos salvó de tener que abandonar nuestro negocio. Porque después de la presa, aquí hubo un bajón muy grande. Y así como la presa sigue dando vida a todo el Bajo Cinca, donde va el agua, aquí pasa y no nos da nada.
Pero el santuario de Torreciudad nos dio mucho trabajo en su tiempo de construcción. Y después ha seguido, ha seguido dándonos la posibilidad de mantenernos”.