La fuerza de un mensaje que enseña a tratar a Dios como un Padre

El Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares (Madrid) acogió el lunes 23 de febrero un acto conmemorativo por la edición de Camino 100. El encuentro, presidido por el obispo Antonio Prieto, analizó el impacto espiritual de la obra de san Josemaría y su vigencia como guía para quienes buscan a Dios en la vida ordinaria.

Camino no es solo un libro de consejos, sino un resumen del testimonio y la predicación de san Josemaría en sus primeros años como fundador del Opus Dei. Durante la conmemoración de su edición número cien, se destacó que esta obra se dirige a todas las personas que desean buscar a Dios, ofreciendo un itinerario de oración que sigue transformando vidas en el contexto actual.

Una guía para todas las personas que desean buscar a Dios

El teólogo e historiador, José Carlos Martín de la Hoz, explicó que el núcleo del libro reside en la oración de los hijos de Dios. Según el historiador, el texto invita a una relación personal y constante con el Creador, permitiendo que la fe no se quede en un plano teórico, sino que se convierta en una experiencia viva. Esta capacidad de interpelar al lector es lo que ha permitido que el mensaje mantenga su fuerza y actualidad a lo largo de todos estos años.

La huella de un libro en la propia vocación

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el testimonio del obispo de Alcalá, monseñor Antonio Prieto, quien relató cómo maduró su llamada al sacerdocio. Recordó con gratitud el consejo y acompañamiento que recibió en su adolescencia por parte del sacerdote de su pueblo, miembro de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, cuya guía fue clave para discernir su camino con tranquilidad.

A los 18 años, en un momento de búsqueda interna, compartió sus ilusiones y dudas con su abuela. Ella, tras escucharle, le entregó su propio ejemplar de Camino diciéndole: toma, leelo, te ayudará. Monseñor Prieto describió el impacto inmediato que tuvo en él la lectura del primer punto de la obra.

En ese instante, sintió que el libro ponía palabras a sus deseos de entrega a Cristo y de influir cristianamente en la sociedad. Esto es lo que yo quiero, pensó entonces. También el punto 81 y el número 82, le reafirmaron la necesidad de la oración y de la vida interior para cambiar el mundo.

Mons. Prieto con una familia al terminar el acto. Foto de Javier Berguizas
Mons. Prieto con una familia al terminar el acto. Foto de Javier Berguizas

El diálogo de los hijos con su Padre en el hogar y el trabajo

La importancia de llevar esta vida de oración al ámbito familiar y profesional también estuvo presente en las intervenciones. Ricardo Santiago, vicario del Opus Dei en Madrid, valoró el papel de los padres como modelos para que los hijos aprendan a rezar. «Pienso que la oración es algo propio del diálogo de los hijos con su padre y que no abandonamos por un trabajo intenso».

Esta idea fue reforzada por el testimonio de Julieta Romeo, profesora, quien explicó cómo su primer contacto con Camino influyó en su rutina ordinaria, permitiéndole integrar la fe en sus tareas cotidianas. El presentador, Javier Bello, concluyó el encuentro con la convicción de que, tras cien ediciones de Camino en español, el mensaje de san Josemaría sigue siendo un motor de cambio para quienes buscan convertir su día a día en una oración continua.