¿Cómo se dibuja una idea? ¿Cómo se convierte en imagen un pensamiento espiritual? Medio centenar de niñas y jóvenes han respondido a estas preguntas con lápices, acuarelas y mucha reflexión, en una celebración muy especial en torno a la edición número 100 de Camino, de san Josemaría Escrivá.
La iniciativa, impulsada en el colegio sevillano Colegio Entreolivos, fue ante todo una experiencia personal de lectura y de interiorización. Cada participante eligió un punto concreto del libro y trató de traducirlo en imagen, haciendo dialogar palabra y creatividad.
Teresa Acosta – Primer Premio Primaria
«Que tu vida no sea una vida estéril. —Sé útil. —Deja poso. —Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor».

Teresa entendió este inicio como una llamada a ser útil en lo cotidiano. «Mi dibujo representa situaciones del día a día como ir a Mercadona, visitar a un enfermo, poner la mesa, fregar los platos... Y en todo eso te puedes encontrar a Dios».
Sofía González – Primer Premio Secundaria
«El corazón, a un lado. Primero, el deber. —Pero, al cumplir el deber, pon en ese cumplimiento el corazón: que es suavidad».

Sofía representó el corazón como un engranaje en movimiento continuo. Para ella, «el corazón no lo puedes dejar parado aunque tengas que cumplir con tu deber. El engranaje es la actividad continua del corazón siempre funcionando».
Celia Picossi – Segundo Premio
«A Jesús siempre se va y se «vuelve» por María».

Con acuarela, Celia expresó la cercanía de María como camino hacia Jesús. «He entendido del punto que la Virgen siempre nos ayuda a llegar a Jesús que nos espera con los brazos abiertos siempre».
Paula Nicás – Tercer Premio
«La santidad «grande» está en cumplir los «deberes pequeños» de cada instante».

«Para mí este punto quiere decir que a partir de actos cotidianos, por muy pequeños que sean cuando se van sumando al final acaban siendo cosas grandes que te hacen mejor persona y te llevan al Cielo». Por eso Paula dibujó una escalera formada por pequeños gestos cotidianos.
Berta Valduérteles – Cuarto Premio
«Dime, dime: eso... ¿es una amistad o es una cadena?»

Su imagen —una figura empequeñecida sujeta por cuerdas— refleja la presión por encajar y la pérdida de libertad cuando se vive pendiente de los demás. «A mí el punto me ha sugerido la experiencia de muchas niñas que para encajar en un grupo se dejan manipular en manos de otros».
Isabela Abad – Quinto Premio
«Una mirada al pasado. Y... ¿lamentarte? No: que es estéril. —Aprender: que es fecundo».

Isabela representó unas gafas con dos miradas: una al pasado, simbolizado por un árbol sin fruto; otra al presente, lleno de vida. «A veces estamos estancadas en el pasado, no nos centramos en el presente que es lo que tenemos para superarnos».
Un jurado del mundo del arte y la comunicación
Las obras fueron valoradas por un jurado compuesto por profesionales del ámbito artístico y periodístico:
- Alejandra Navarro, subdirectora del diario ABC, aportó su experiencia en comunicación y análisis cultural.
- Beatriz Zamora, artista visual con trayectoria en exposiciones contemporáneas.
- Pilar Losada, pintora vinculada al ámbito creativo andaluz.
- Inmaculada Valdés, creadora plástica con experiencia en técnicas pictóricas.
- Nacho Valdés, artista y gestor cultural.
Su deliberación puso en valor no solo la calidad técnica, sino la profundidad de la reflexión personal que cada obra transmitía.

Una celebración de reflexión compartida
El acto de entrega de premios fue sobre todo una ocasión para escuchar a las protagonistas explicar qué habían descubierto. Más allá de los reconocimientos, lo más significativo fue comprobar cómo una frase breve puede convertirse en una pregunta vital cuando se toma en serio.
Así, la edición 100 de Camino se celebró desde la creatividad y la mirada joven. En el colegio sevillano Entreolivos quedó patente que un texto clásico puede seguir generando diálogo cuando se ofrece a las nuevas generaciones la oportunidad de pensarlo, rezarlo y expresarlo con su propio lenguaje artístico.

