Álvaro del Portillo, en el recuerdo de los delegados de Torreciudad
Conferencia de Manolo Garrido en Torreciudad.
«Hasta que no fichó Chus por el Barça, mi padre decía que yo jugaba mejor que él»
Gonzalo y Jesús, los hijos de Isidoro, comenzaron a practicar el fútbol en serio en el colegio San José. De conceptos balompédicos parecidos, el mayor se ordenó sacerdote en 1975, aunque siguió disputando partidillos contra su hermano, y eso que este ya militaba en el Real Valladolid, luego fue al Rayo Vallecano, Barcelona, Atlético y llegó a ser internacional. «Cuando le vi jugar, observé que me había copiado el estilo», remacha.
Folletos y libros sobre Montse Grases
Colección de libros y folletos sobre la vida de Montse Grases.
Actividades para el centenario de Álvaro del Portillo
Artículo sobre el centenario de Álvaro del Portillo
Lo milagrosa que es "mi niña Montse"
Escribo para dar un millón de gracias a Montse Grases. Para mi es "mi niña Montse". Hace 11 años tuve una rotura de pie malísima. Después de la operación y pasados unos meses no recuperaba bien, hasta el punto que me dijeron que no andaría bien.
“Tan actual como hace 50 años”
En el 50 aniversario del fallecimiento de Montse Grases, los relatos y recuerdos de sus amigos, su biógrafo y el alcalde de pueblo donde veraneaba hacen presente en Barcelona el ejemplo de la sierva de Dios.
Se lo debíamos a Juan Pablo II
Fran y José María son dos jóvenes profesionales, dedicados al mundo de la moda y de la empresa. Amigos desde hace años, tienen muchas cosas en común, pero una muy especial: su cariño a Juan Pablo II. Esa devoción les llevó a promover en Sevilla un monumento en su honor. Un proyecto ilusionante, que duró desde 2005 hasta la inauguración de una estatua en pleno centro de Sevilla, el 14 de agosto de 2012.
Un carácter difícil
Mi hija era de trato un poco difícil. Tengo nueve hijos y ella es la única que rara vez sonríe. Cuando se le habla, se limita a contestar a la pregunta.
Me quedé sin voz
El año pasado fui operada de un bocio interior y unos nódulos en el cuello. A raíz de la operación, me quedé casi sin voz, apenas se me oía, y lo pasé muy mal porque no avanzaba.
Diez años con una llaga
Me gustaría expresarme muy bien para que mi agradecimiento a Montse Grases fuera un pequeño apoyo a la causa de su beatificación.







