​Tres historias de solidaridad

Muchas personas se han planteado cómo ayudar y lo han logrado en medio de las circunstancias del confinamiento preventivo.

Opus Dei - ​Tres historias de solidaridad

Ante las circunstancias del confinamiento preventivo, muchas personas se han planteado cómo ayudar e impulsadas por la creatividad de la caridad, han puesto en marcha, distintos tipos de iniciativas para palear los efectos de esta crisis en las familias.

  • La vacuna de la solidaridad
  • De esta salimos juntos: de vecinos para vecinos
  • Servir x 4

La vacuna de la solidaridad

Por Carolina Jaramillo.

Inimaginable es el alcance de las redes sociales. Hace poco publiqué en Facebook una petición de ayuda para un niño con capacidades diferentes, pues su familia no tiene los recursos para suplir la alimentación especial que debe recibir. En segundos, se comunicó una conocida quien me transfirió una generosa suma de dinero. Con esta, suplió la necesidad del niño y también contribuyó a enriquecer el almuerzo de 25 abuelos, de un hogar de caridad.

Agradecidos con los mercados.

Considero importante retroalimentar al donante con los agradecimientos de los beneficiados. Al hacerlo, esta conocida duplicó la suma con una intención específica: mercados para familias del barrio más necesitado de la ciudad. Se lograron 12 generosas remesas, con un detalle puntual: mecato para que los niños endulcen esta cuarentena.

Además, la compra se hizo en una tienda para beneficiar a pequeños productores y distribuidores, que pueden verse más afectados por la crisis.

Listos para la entrega

La solidaridad es una vacuna contra la indiferencia ante las necesidades que esta pandemia ha disparado o ha puesto al descubierto. Y la virtualidad es una aliada para llegar a los corazones de personas que quieren ayudar, pero no saben cómo.

Dibujo con que un niño agradeció el donativo.

De esta salimos juntos: de vecinos para vecinos

Por Ángela Acevedo.

Karen estudió el bachillerato en el Gimnasio Tundama, donde fui su preceptora y le dicté clase. Actualmente, a pesar de las distancias y el tráfico de Bogotá, procura asistir a medios de formación en Casanueva y su hija participa en el Club Juventus. Poco a poco, su esposo, se ha acercado a la fe y ha ido comprendiendo el mensaje de San Josemaría.

Actualmente, viven en un apartamento, en una unidad residencial, al sur occidente de Bogotá. Solo en el bloque en que están ellos hay 525 apartamentos. Viendo que algunos niños del conjunto no jugaban, se notaban desanimados, no salían o dormían durante el día, se preguntaron qué pasaba. Descubrieron que el estado de los niños respondía a la falta de alimentos, pues sus padres, desde que empezó el confinamiento preventivo, no han podido trabajar.

Afiche anunciando la iniciativa.

Entre el esposo de Karen y otros vecinos organizaron la canalización de recursos para ayudar a las familias más necesitadas de la unidad residencial en la que viven. Previamente, aplicaron encuestas que les permitieron conocer el estado de necesidad de las personas. Con esto, detectaron 27 familias que no tienen absolutamente nada para comer por falta de empleo.

Caja para entregar el volante con la encuesta.

Luego, hicieron carteles anunciando la iniciativa e invitando a los vecinos a donar alimentos o dinero para comprarlos. Pusieron como condición que la donación fuera anónima. También se ofrecieron para ayudar con trámites de la EPS (entidad prestadora de salud) y lo que hiciera falta. Se reúnen una vez a la semana para organizar los donativos y entregar a las familias, que han quedado muy conmovidas. Esto ha ayudado a fortalecer las relaciones entre los residentes del conjunto, a romper barreras y a fomentar la solidaridad entre todos.

Seguirán haciéndolo mientras dure el confinamiento, pues consideran que el número de necesitados aumentará, pues con los días, hay más personas atravesando situaciones difíciles.

Servir x 4

Por Ximena Campos

Somos cuatro profesoras del programa de Administración y Servicio de la Universidad de La Sabana. Desde el inicio de la cuarentena, viendo las necesidades de algunas personas o instituciones conocidas o que prestan algún servicio externo en la Universidad, nos preocupamos porque no tenían cómo subsistir en el confinamiento. Así que nos unimos y nos propusimos ayudar a través de lo que hemos denominado Servir x 4.

Nuestra tarea consiste en canalizar ayudas. En concreto hacemos llegar mercados de donantes a personas o instituciones que las requieran. Al principio, lo más complejo fue la logística de entrega de los mercados. Afortunadamente, encontramos un proveedor, con quien hicimos un convenio, que nos alivió otros dolores de cabeza.

Nuestra dificultad era recaudar los fondos a título personal, pues ninguna de nosotras tiene “personería jurídica”. Para solucionar esta situación tan compleja, nos aliamos con este proveedor. Los donantes hacen las consignaciones a las cuentas del proveedor por el valor del mercado que eligen (85.000 o 100.000 pesos). Estos mercados fueron diseñados por una de las profesoras del equipo que es nutricionista, buscando que fuera lo más balanceado y nutritivo e incluyen productos de limpieza.

La iniciativa también ha sido un alivio para el proveedor, porque como distribuidor de colegios, hoteles o instituciones que en este momento no están operando de la misma forma, su trabajo estaba bastante limitado.

Para organizar el recaudo de dinero y la entrega de mercados, diseñamos dos formularios en Google: el de donantes y el de beneficiarios. Así llevamos un registro de quienes y cuanto donan y a quiénes dirigir esas ayudas.

Los beneficiarios son personas que nos han referido o avisado sobre su estado de necesidad, entre los que han incluido familias cuyos padres se han quedado sin trabajo o llevaban sin empleo algún tiempo, personas de la tercera edad, fundaciones, en fin, personas que los requieren.

Si quieres ayudar a alguna familia necesitada, no esperes más: ingresa a este enlace, donde encontrarán las cuentas para hacer donaciones y registrar tu ayuda: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSeEuW_CQM...