Verse a sí mismo y a los demás según la mirada de Dios

En la audiencia general, el Papa recordó a Saulo de Tarso, quien, “con la autorización del sumo sacerdote, perseguía a los cristianos, siendo intransigente con los que pensaban diferente a él”.

Queridos hermanos y hermanas:

Después del episodio de la lapidación de Esteban apareció la figura de un joven llamado Saulo, que aprobó la muerte de Esteban y, con la autorización del sumo sacerdote, perseguía a los cristianos, siendo intransigente con los que pensaban diferente a él.

En el camino hacia Damasco, el Resucitado se manifestó a Saulo y le pidió cuentas de su furor fratricida

En el camino hacia Damasco, el Resucitado se manifestó a Saulo y le pidió cuentas de su furor fratricida, preguntándole: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». Así, el Resucitado dejó claro que perseguir a un miembro de la Iglesia era hacerlo a Él mismo.

Después de ese encuentro personal con Cristo, Saulo perdió la vista y pasó de ser un hombre fuerte e independiente a estar limitado y necesitado de los demás. De hecho, comenzó para él una transformación, como una “pascua personal” que va de la muerte a la vida: lo que antes estimaba gloria se transformó en “basura”, porque su verdadero tesoro ya era Cristo.

El ímpetu por perseguir a los que no pensaban como él, cambió en pasión por evangelizar

Ananías bautizó a Saulo, y al imponerle las manos le devolvió la vista. El bautismo fue para Saulo el comienzo de una vida nueva, en la que se ve a sí mismo y a los demás según la mirada de Dios: los enemigos pasaron a ser amigos; y el ímpetu por perseguir a los que no pensaban como él, cambió en pasión por evangelizar, suscitando la fe en muchos corazones.

© Copyright - Libreria Editrice Vaticana


Algunos recursos relacionados con esta catequesis del Papa sobre los Hechos de los Apóstoles

• Catequesis previas sobre los Hechos de los Apóstoles.

• Versión digital gratuita de los Evangelios.

• La Biblia de la Universidad de Navarra se hace digital.

• Nueve preguntas para entender qué es la Iglesia.

• El fuego de los primeros cristianos (Editorial Vida cristiana).

• Los primeros cristianos: consideraciones de San Josemaría.