29 de abril: Fiesta de Santa Catalina de Siena

Fiesta de Santa Catalina de Siena. “Esta Iglesia Católica es romana. Yo saboreo esta palabra: ¡romana! Me siento romano, porque romano quiere decir universal, católico; porque me lleva a querer tiernamente al Papa, il dolce Cristo in terra, como gustaba repetir Santa Catalina de Siena, a quien tengo por amiga amadísima”. Intercesora como mediadora de las relaciones entre la Obra y todo lo relativo a la evangelización y opinión pública.

Opus Dei - 29 de abril: Fiesta de Santa Catalina de Siena

Nació en 1347 en Siena. A los siete años hizo voto de castidad y a los doce sus padres la quisieron casar, reaccionando la santa contándose el cabello y encerrándose en sí misma. Entró en la Tercera Orden de Santo Domingo con apenas 18 años.Sin apenas saber leer ni escribir es autora de importantes obras de espiritualidad.Practicó mortificaciones y grandes ayunos, alimentándose en dichos periodos únicamente de la Eucaristía. Tuvo grandes experiencias místicas.Gozó de gran influjo y sus consejos fueron oídos por Papas, prelados y religiosos. Logró hacer regresar el Papado de Aviñon a Roma. En 1370 tuvo una serie de visiones sobre las realidades últimas y oyó una que le mandaba salir de su retiro y hacer una vida pública de apostolado. Murió a los 33 años en 1380.Es una de las cuatro Doctoras de la Iglesia.

Siente el Padre, de manera muy especial, la responsabilidad de difundir la verdad acerca de la naturaleza y finalidad del Opus Dei. Y también de apuntalar con su palabra y la de todos sus hijos las verdades permanentes de la Iglesia Católica. Esta necesidad va paralela a dos hechos que se repiten de modo reiterativo y monocorde: el juicio de ciertos grupos acerca de las actividades de los miembros de la Obra, y el desconcierto que se produce en sectores del mundo cristiano ante algunas interpretaciones arbitrarias de los documentos del Concilio Vaticano II.

Este apostolado de la opinión pública, tiene muchas modalidades: desde una cátedra de Teología, hasta un artículo en los periódicos, pasando por la conversación entre amigos en los pasillos del quehacer habitual. Y por delante de todo, repite:

«Primero hemos de dar el testimonio del ejemplo, porque no podemos tener una doble vida. No podemos enseñar lo que no practicamos; por lo menos, hemos de enseñar lo que luchamos por practicar» (21).

Y como no basta con hablar y divulgar en letra impresa sino que es preciso contar con la buena voluntad del lector y su deseo auténtico de verdad, sin prejuicios, el Padre recurre a la ayuda de un santo intercesor que le apoye desde el Cielo.

Recuerda a una santa de la Iglesia, Catalina de Siena, que quiso amar fielmente al Papa, servir sacrificadamente a la Iglesia y supo, sobre todo, hablar heroicamente.

«Tengo una especial devoción a Santa Catalina de Siena (...), porque no se callaba y decía grandes verdades por amor a Jesucristo, a la Iglesia de Dios y al Romano Pontífice»22.

En el oratorio de la Santísima Trinidad, en la Sede Central del Opus Dei en Roma, hay una pequeña arqueta de plata que guarda una reliquia de esta Santa. Sobre un esmalte de la urna puede leerse:

Dilexit opere et veritate Ecclesiam Dei ac Romanum Pontifacem . (Amó con obras y de verdad a la Iglesia de Dios y al Romano Pontífice).

La imagen de Catalina de Siena ocupará un lateral en el retablo del Santuario deTorreciudad. La actitud firme y serena, la pluma y el libro, invitan a no callar, con la oración, las palabras y los hechos, cuando la verdad pueda ser confundida y calumniada. Cuando la luz del Espíritu Santo se intenta apagar en los corazones de los hombres.

Desde Roma, el Padre anima a escribir y a hablar con don de lenguas, para difundir la verdad sobre la Iglesia y sobre el Opus Dei. Siempre insiste en que uno de los peores males es la ignorancia, y hay que hablar con valentía y verdad de lo que se lleva en la mente y en el corazón.