Décimo Mandamiento: “No codiciarás los bienes ajenos”
Entre likes, comparaciones y ganas de tener más, Dios va al fondo del problema: el deseo. No se trata de no tener cosas, sino de que las cosas no te tengan a ti. Este mandamiento te enseña a ordenar el corazón para vivir en libertad.
Misterios de la vida de Jesús
La vida de Jesús no es solo historia conocida, es un océano de misterios siempre nuevos. Sabemos lo que sabemos de Jesucristo, pero sabemos que falta por saber mucho más. Esos "misterios" conocidos que nos invitan a descubrir nuevos tesoros.
María Santísima
María es la estrella que te orienta cuando todo parece confuso. Con ella llegas más rápido y más seguro a Jesús.
Octavo mandamiento: no dirás falso testimonio ni mentirás
Decir la verdad no es quedar bien, es construir confianza y libertad. El octavo mandamiento te invita a vivir sin máscaras y a cuidar el buen nombre de los demás.
El sacramento de Orden: asistencia técnica divina
Dios no funciona con bots ni respuestas automáticas: eligió personas reales para acompañarte siempre. Eso es, en el fondo, el sacramento del Orden, la forma concreta en que Jesús sigue estando cerca de nosotros.
Pecado original, promesa de salvación
Somos capaces de cosas asombrosas, y aun así fallamos. El relato del pecado original muestra nuestra herida, pero sobre todo abre paso a una salvación que renueva todo con esperanza.
Noveno mandamiento: No consentirás pensamientos ni deseos impuros
Lo que haces empieza en lo que piensas. El noveno mandamiento no busca controlar tus deseos, sino liberarte de ellos: te invita a cuidar la pureza de tu mente y corazón para mirar a los demás con respeto y amor auténtico.
La Iglesia: llamada a ser luz para todos
Desde los primeros cristianos hasta hoy, la Iglesia es el espacio donde descubrimos la amistad con Dios y caminamos en una misión compartida. Nació en Pentecostés como una comunidad unida, abierta y llena de espíritu, y sigue siendo hoy una invitación para todos: nadie queda fuera.
Séptimo mandamiento: no robar
No basta con no robar. Cristo nos llama a trabajar, ser justos y generosos, y poner lo que tenemos al servicio de los demás.
El sacramento del perdón
La confesión es un reset del alma. Jesús nos mostró que su amor y su perdón son infinitos. No importa cuántas veces caigas, Dios siempre te da la oportunidad de recomenzar. Solo te pide un corazón sincero y el deseo de mejorar.










