«Muy humanos»: historias reales en el Opus Dei

Más de cuarenta testimonios de diez países, reunidos en cuatro capítulos de una nueva docuserie, cuentan en primera persona cómo la experiencia del amor de Dios en su vida diaria les ha ayudado a encontrar la fuerza en medio de su fragilidad. Un recorrido que va desde Brasil hasta Corea del Sur nos conecta con historias reales, llenas de tensiones pero también de fe y esperanza.

Estaban en el segundo día de ensayos. El violonchelista dejó el instrumento, bajó el arco y le lanzó una pregunta que le sorprendió: «Álvaro, necesito a Dios. ¿Cómo hago para encontrarlo?». Álvaro es pianista en São Paulo y numerario del Opus Dei, y esa escena abre el último capítulo de Muy humanos, la nueva docuserie sobre el Opus Dei realizada por la productora Digito Identidad que puede verse en muyhumanos.net.

Álvaro es uno de esos más de cuarenta que narran su experiencia del encuentro con el mensaje de san Josemaría. Como también lo hace Suzana, actriz brasileña; Gina, maestra de Chicago; Gianluca, árbitro de fútbol italiano; Aleksandra, madre polaca; o Juanse, una estrella del rock nacional argentino. En sus propias palabras, cada uno responde la misma pregunta: “¿para quién estoy actuando en mi vida?”.

«Las historias de vida son transformadoras: a lo largo de estos años me he enterado de muchas personas que evitaron un suicidio, que se dieron otra oportunidad, que apostaron por la vida, matrimonios que estaban por divorciar y que decidieron seguir juntos y que ahora están muy bien, muy felices», explica el documentalista argentino Juan Martín Ezratty, director de Muy humanos. Y añade: «es como el motor para poder hacer este trabajo, poder contar estas historias y ver el efecto transformador que tienen».

Una de las cosas que más le impactó a Ezratty del pianista braliseño fue una conversación con él fuera de cámaras: «me acuerdo que me llevó al lugar donde él ensaya, puso una canción que es un clásico en Brasil y que dice que la vida es bonita, y él me decía, ‘si quieres entender mi vida, tienes que entender esto, que la vida es bonita’».

Juan Martín Ezratty, en la pausa durante un rodaje.

Ezratty lleva 25 años registrando en vídeo la vida de personas de más de 30 países, sus luchas, sus inquietudes, sus momentos de renacimiento: desde la vida del Papa Francisco hasta proyectos de promoción social en distintos continentes, pasando por la labor de sacerdotes en lugares extremos, la realidad familiar en el Reino Unido o la devoción a Pedro Ballester, un joven de Manchester que la BBC ha llamado el posible “primer santo de la generación Z”.

No es la primera vez que este documentalista argentino aborda el desafío de mostrar –a través de las cámaras– vidas reales en el Opus Dei. Hace ya 18 años que estrenó el documental Inspirados para amar; y Muy humanos es, en realidad, una secuela que surge de la reflexión sobre su propia forma de contar esas historias: en Inspirados para amar «me centraba mucho en el qué y el para qué. Pero con los años me fui dando cuenta de que uno es muy débil, muy frágil, que imitar la vida de Jesús te queda enorme, es imposible y justamente quería mostrar eso: porque cuando vos te muestras en tu fragilidad te das cuenta de que necesitas de Dios».

En este sentido, precisa: «Lo que quiero destacar es esto, la humanidad; y que necesitamos a Dios para poder ser mejores, para poder ayudar a los demás, para poder imitar la vida de Jesús. Por eso, Muy humanos, está unido con la fragilidad, con mostrar personas con sus luces y con sus sombras, con mostrar las personas necesitadas de los demás».

El rockero Juanse, líder de Los Ratones Paranoicos, uno de los protagonistas de la serie documental.

El hilo conductor de la serie es la música. Además de Álvaro, Juanse, un famoso rockero argentino cuenta su camino hacia Dios. «Con él hablé sobre el tema de las drogas. Él me decía: ‘mirá, Juan Martín yo me salvé por acercarme a Dios, por acercarme a la Virgen, fue en donde yo me apoyé para salir adelante’», cuenta Ezratty.

A lo largo de las conversaciones con los distintos protagonistas, Ezratty descubrió un denominador común: «lo que aprendes es que uno puede tener una vida bonita, feliz, dando un sentido a todo lo que te pasa en el día a día».

Los testimonios dialogan a lo largo de la serie con las enseñanzas de san Josemaría. El director destaca una especialmente significativa: «cuenta que le regalaron una sopera que se había roto y que le habían puesto unas lañas [pequeñas grapas metálicas que sirven para unir piezas] para poder restaurarla. Y él decía que se consideraba como esa sopera: que estaba roto, pero que por el amor de Dios estaba restaurado por esas lañas. Lo que espero es que todos aprendamos de esa historia de san Josemaría. No importa si estás muy roto, no importa la fragilidad que vos tenés, siempre acudiendo a Dios, podés salir adelante, podés mejorar y justamente esa es una manifestación de humanidad, de ahí el título de la serie: Muy humanos».

Muy humanos está disponible en www.muyhumanos.net y lo puedes seguir en Instagram.