Juan Larrea Holguín: una vida que sigue hablando a Ecuador y al mundo

Mons. Larrea Holguín, arzobispo de Guayaquil entre 1989 y 2003, dejó una huella amplia y fecunda en la Iglesia, en el derecho, en la educación y en la cultura. Su nombre está unido a una manera de servir que integró inteligencia, fe, trabajo disciplinado, cercanía pastoral y amor a la verdad.

Este 27 de agosto se cumplen 20 años de la partida de Mons. Juan Larrea Holguín. Para recordarlo, compartimos un evento recientemente celebrado en Guayaquil. 

Del 2 al 4 de junio la capital ecuatoriana fue escenario de una jornada de especial significado para la Iglesia, la academia y la sociedad ecuatoriana. En el marco del III Congreso Internacional de Derecho y Humanidades “Juan Larrea Holguín”, autoridades eclesiásticas, profesores, juristas, estudiantes, profesionales y amigos de la causa de beatificación se reunieron para recordar la vida y obra de Mons. Juan Ignacio Larrea Holguín, Siervo de Dios, pastor, jurista, maestro y hombre de profunda vida espiritual.

El encuentro no fue solamente un homenaje a una figura destacada del Ecuador. También permitió volver sobre aspectos diversos de la vida y la obra de Mons. Larrea Holguín, arzobispo de Guayaquil entre 1989 y 2003, cuya actividad dejó huella en la Iglesia, el derecho, la educación y la cultura. Su trayectoria estuvo marcada por el ejercicio de responsabilidades pastorales, académicas y jurídicas, desarrolladas con una constante dedicación al servicio.

La presencia del cardenal Luis Cabrera Herrera, arzobispo de Guayaquil, dio particular relieve al congreso. En su intervención, recordó que la santidad es la vocación de todo bautizado. Explicó que no significa vivir al margen de la condición humana, sino permitir que el amor de Dios transforme la vida cotidiana. En ese contexto, se refirió a Mons. Larrea Holguín como un cristiano que procuró vivir su fe en medio de las responsabilidades concretas de cada día.

Uno de los aspectos abordados durante el congreso fue la dimensión más cercana y pastoral de Juan Larrea Holguín. Junto a su trabajo intelectual y académico, se recordaron su labor sacerdotal, su atención a las personas y su disponibilidad para acompañar diferentes necesidades humanas y espirituales.

Una dimensión especialmente significativa fue su cercanía con los enfermos. Desde 1996, Mons. Larrea padeció una enfermedad que culminaría con su muerte en 2006, tras sufrir cáncer. Como capellán de SOLCA, acompañó a personas enfermas, celebró la Eucaristía, llevó la comunión, rezó con quienes atravesaban momentos difíciles y dedicó tiempo a escuchar a pacientes y familiares. Diversos testimonios recordaron estos años de servicio y acompañamiento.

Un cierre entre recuerdos y testimonios

La tercera edición del Congreso permitió conocer distintos aspectos de la vida y la obra de quien sirvió al Ecuador desde la Iglesia, el derecho, la cultura y la formación de las personas. También ofreció una oportunidad para presentar el estado y el sentido de su causa de beatificación.

El congreso concluyó con la participación del padre Omar Benítez Lozano, quien evocó la génesis del libro “Juan Larrea Holguín, una vida con sentido” que dentro de poco estará disponible al público. En su intervención destacó aspectos de la trayectoria humana, intelectual y espiritual de Mons. Larrea Holguín, así como la influencia que sigue teniendo su legado en distintos ámbitos.

A lo largo de la jornada estuvieron presentes recuerdos de su trabajo pastoral, su dedicación al estudio, su servicio a la Iglesia, su cercanía a los enfermos y su labor en el campo jurídico y educativo. Su causa de beatificación continúa abierta e invita a conocer más de cerca su vida, su obra y el testimonio que dejó en la Iglesia y en la sociedad ecuatoriana.

Oración para la devoción privada


¿Cuáles son los pasos de una causa de beatificación?

Durante el congreso también se explicó de manera sencilla el proceso que sigue la Iglesia para estudiar una causa de beatificación y canonización.

La causa se inicia cuando existe una fama de santidad estable y fundada. El obispo diocesano verifica que la petición esté correctamente presentada y que existan testimonios, documentos y estudios suficientes para comenzar la investigación.

Una vez abierta la causa, un tribunal diocesano recoge declaraciones, documentos y otros elementos relacionados con la vida del Siervo de Dios. Concluida esta etapa, las actas se envían al Dicasterio para las Causas de los Santos, en Roma, donde son examinadas.

Si se reconoce que la persona vivió las virtudes cristianas de modo heroico, recibe el título de Venerable. Para la beatificación se requiere, ordinariamente, el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión. Un segundo milagro es normalmente necesario para la canonización.

La investigación busca establecer la verdad sobre la vida de la persona, examinando de manera rigurosa tanto los testimonios favorables como cualquier otro elemento relevante para el proceso.