Conquistar el para siempre es algo de todos los días

En medio de la pandemia de Coronavirus, 500 personas de distintos puntos de Latinoamérica se acomodaron en sus sillones para conectarse virtualmente con historias de amor y santidad en la familia, que demuestran que “conquistar el para siempre” es posible y se construye todos los días.

Opus Dei - Conquistar el para siempre es algo de todos los días

Por un lado, Sara Shaw y Sara Critto, hija y nieta del siervo de Dios Enrique Shaw nos llevan a recorrer la intimidad de la familia de Enrique y su esposa Cecilia, guiándonos a través de anécdotas de la vida diaria y las cartas de amor del matrimonio. Por el otro, Lulu y Santi, desde sus primeros años de matrimonio, relatan la vida de Paquita Domínguez y Tomás Alvira, ambos en proceso de canonización.

“Lo habían planeado desde que estaban de novios. Querían más que nada en el mundo una familia feliz”

De esto se trata el webinar que se realizó el miércoles 16 de junio, casualmente, día del aniversario de casamiento de Paquita y Tomás. El encuentro se realizó dentro del ciclo organizado por la UCA (Universidad Católica Argentina) titulado “Santidad: una propuesta para la familia de hoy”, que nació a partir de la invitación del Papa Francisco a ver en la santidad un estilo de vida.


“Me da alegría hablar sobre este matrimonio tan feliz de mis abuelos”, comienza Sarita Critto hablando de Enrique Shaw y Cecilia Bunge, dos argentinos convencidos de que la misión que Dios les había dado era vivir para quererse y hacerse feliz el uno al otro. “Ellos, a pesar de sus imperfecciones, intentaron hacer todo lo más perfecto posible. Decidieron dedicar su tiempo a quererse. Tenían un mismo fin y una misma felicidad”, cuenta la nieta. La hija, por su parte, relata que leyendo las cartas de amor de sus padres cayó en la cuenta de que todo lo que a ella le había parecido tan normal, la alegría, el cariño, el buen humor, no había sido improvisado, ni había salido de casualidad.

"Decidieron dedicar su tiempo a quererse. Tenían un mismo fin y una misma felicidad”

“Lo habían planeado desde que estaban de novios. Querían más que nada en el mundo una familia feliz”, dice Sara, mientras recuerda con emoción cuando su padre regresaba a casa: “Después de un largo día de trabajo, y a pesar de los problemas que podía haber tenido en la fábrica, volvía silbando y con una gran sonrisa… y todos corríamos a saludarlo”.

Lulu y Santi empiezan a hablar del matrimonio Alvira, el de Tomás y Paquita, sus grandes aliados en la aventura del matrimonio. Lulu cuenta que ella le venía rezando hacía mucho tiempo a Tomás y Paquita por “uno como Tomás”, hasta que un día le llegó la respuesta por un tuit. Después de tener un problema con su heladera, publicó un tuit pidiendo ayuda para arreglarla y recibió un comentario de Santi. Algo tan cotidiano como ese intercambio de mensajes fue el chispazo que encendió el amor que dio paso a su familia, la que forman con sus dos hijas, Montse y Pili. Santi comenta que cuando se enteró de que Lulu había estado rezando por eso se sintió confundido: “Me cayó como una bomba. Le dije ´pero, entonces, vos estás buscando un santo, no uno más del montón como yo´. Después entendí que no estaba buscando un santo, sino alguien que luche, que la ayude, que la tire para arriba”.

"Ese amor fue de adentro hacia afuera: se amaron mucho ellos, a sus hijos y también a todas las personas con las que se fueron cruzando en su vida"

Con esta historia tuitera como preámbulo, comienzan a relatar las características que más admiran de Tomás y Paquita: “Estuvieron enamorados toda su vida y cada día más. Ese amor fue de adentro hacia afuera: se amaron mucho ellos, a sus hijos y también a todas las personas con las que se fueron cruzando en su vida. Fue un amor siempre fresco, siempre joven”.


Mientras hablan de esta normalidad de la santidad, se escuchan las voces de las hijas de Lulu y Santi de fondo. Antes, detrás de Sara, había aparecido su esposo, casi sin percibir el encuentro virtual. Esta cotidianeidad confluye en sintonía con las vidas de las que estamos aprendiendo. Porque, si en algo coinciden, es en mostrar la santidad como un camino de todos los días, como algo humano. No como una utopía, o sólo para unos pocos, para superhéroes. En tiempos de COVID, donde el caos es normalidad, este tenor parece casi necesario. Charlas, peleas y reconciliaciones, humildad, luchas, persistencia, confianza… por ahí pasa el pulso del amor. Como dice la frase que tienen pegada Lulu y Santi en su heladera, más allá de todo, lo que hace la diferencia es “querer quererse cada día más”.

“es una felicidad que no está basada en juguetes ni en nada material, sino en el tiempo que pasábamos en familia. Hubo problemas, enfermedades, pero siempre se afrontaban con confianza en Dios”

Los testimonios continúan. Santi habla de la importancia de intentar disfrutar lo más que se pueda para que el amor crezca. “En esta cuarentena somos testigos del caos de trabajar desde casa, de ir al supermercado y hacer la tarea por Zoom con los chicos, todo en un mismo día. A la vez, nunca vamos a tener esta oportunidad de disfrutar el estar tanto tiempo juntos. Hay que tomarlo como una oportunidad”. Es que los recuerdos del tiempo compartido son los que crean la felicidad de un hogar. Sara, por su parte, nos lleva a recuerdos de ese tipo. Para ella, pensar en la infancia “es una felicidad que no está basada en juguetes ni en nada material, sino en el tiempo que pasábamos en familia. Hubo problemas, enfermedades, pero siempre se afrontaban con confianza en Dios”.

Esta confianza en Dios es un lugar común en la charla. Parece revelarse como la clave para la felicidad en ambas familias, la de Cecilia y Enrique, la de Paquita y Tomás. En Dios fueron depositados los triunfos y los fracasos, las preocupaciones y las ilusiones, las alegrías y las tristezas. A modo de conclusión y ejemplo práctico, Lulu y Santi comparten que cuando las chicas se duermen y antes de ver una serie, intentan siempre rezar el Rosario: “esto nos da la paz y tranquilidad que tanto necesitamos”.

El ciclo va terminando y los mensajes del chat se reproducen rápidamente. Son muchos los agradecidos con estos testimonios de amor y santidad, son muchas las familias que se sienten felices de contar con estos matrimonios como aliados en sus caminos de vida.


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El ciclo “Santidad una propuesta para la familia de hoy 2020”, fue organizado por el Instituto de Cultura Universitaria (ICU) en conjunto con el Instituto para el Matrimonio y la Familia del Vicerrectorado de Integración de la Pontificia Universidad Catolica Argentina. Además colaboraron Acción Católica Argentina (ACA), Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), el Centro Latinoamericano de Evangelización Social (CLAdeES), Movimiento de los Focolares, Movimiento de Schoenstatt, Oficina de Comunicación del Opus Dei en Argentina y el Sínodo de Buenos Aires. La moderadora del evento fue Yanina Dandan, quien comentó que este ciclo nació a partir de la publicación del documento Gaudate et Exsultate del Papa Francisco y de su invitación de vivir la santidad en los tiempos de hoy. Además, en nombre de la UCA, Alejandra Planker, directora del Instituto para el Matrimonio y la Familia, señaló la alegría enorme que sentían de participar en este encuentro: “estos testimonios nos traen la certeza de que la santidad es posible”. Finalmente, el Padre Gustavo Boquin, vicerrector de integración de la UCA, concluyó con entusiasmo, evocando al Papa, que “este ciclo nos manifiesta que la santidad habita en los que están en la puerta de al lado”.

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