Páginas de amistad. Relatos en torno a Encarnita Ortega

Páginas de amistad es el retrato de Encarnita Ortega, una de las primeras mujeres del Opus Dei, a través de las personas que la conocieron y trataron especialmente durante los últimos años de su vida.

El libro ha sido escrito por Maite del Riego, licenciada en Filología Románica, quien durante varios años trabajó cerca de Encarnita Ortega en diferentes proyectos. "Alguna vez -recuerda en la presentación del libro- comenté con ella una idea: "Encarnita, ¿cuándo escribimos un libro?". Me refería a algo más personal, su vida, sus recuerdos. No se negaba pero no llegamos a realizarlo. Por eso, al llegarme la noticia de su muerte me acordé del libro, de esas memorias que tanto me tentaban. Ya no las escribiríamos nunca". Fue entonces cuando la autora decidió recoger diferentes testimonios de personas que habían conocido a Encarnita.

"El resultado -señala del Riego- es un libro con mucha colaboración. En definitiva, se recoge lo que me han contado de Encarnita unas cuantas personas. Gente corriente, que ha compartido con ella el vivir y trabajar día a día; como la que nos rodea a cada uno haciéndonos posible brindarles la amistad"

La galería de personajes entrevistados es muy variada; desde jóvenes que se enfrentan a sus estudios universitarios, hasta personas que sufren una enfermedad grave, pasando por profesionales de la moda, un campo que interesaba a Encarnita pues veía en él un modo de potenciar la dignidad de la persona.

Los testimonios recogidos en el libro reflejan el hondo calado que tuvieron en su vida las enseñanzas de San Josemaría; de él aprendió entre otros aspectos el valor de cada persona sin atender a edades, creencias o condición social; la primacia de la oración, la importancia del amor a los enfermos y, sobre todo, la necesidad de vivir con optimismo y alegría las circunstancias de la vida ordinaria, que pueden convertirse en ocasión de trato con Dios y de servicio a los demás.

El libro narra como el encuentro de Encarnita Ortega, cuando tenía 21 años, con San Josemaría Escrivá de Balaguer, cambió su vida. A raíz de ese suceso descubrió su vocación y empezó a formar parte del Opus Dei, una institución que en ese momento contaba con muy pocos miembros.