Montse Grases: 'La santidad como noticia'

José Luis Restán glosa la figura de Montse Grases, una joven estudiante del Opus Dei fallecida en 1959.

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Publicar buenas noticias, de las que animan a la gente a vivir con rectitud y esperanza, no suele ser frecuente. Pero el hecho es que muchas personas se llenaron ayer de alegría al conocer la decisión del Papa Francisco de reconocer las virtudes heroicas de una estudiante adolescente catalana llama Monserrat Grases, cuya causa de canonización se inició en 1962. Cuando murió, Montse apenas tenía 18 años, y los dos últimos padeció una grave enfermedad de los huesos que llevó con gran entereza y sin perder nunca la sonrisa y la alegría.

Crecida en el seno de una familia de ocho hermanos, de profundas raíces cristianas, la joven había pedido su admisión como numeraria del Opus Dei, y desde el lecho en que estuvo confinada desarrolló una extraordinaria labor apostólica entre sus amigas y compañeras. Su caso bien puede servir de testimonio vivo de la belleza de una gran familia unida en la fe, tema de la reciente exhortación del Papa sobre la alegría del amor.

Llama la atención que Montse viviera todo esto en su temprana juventud, de forma que el postulador de su causa, abierta en 1962, afirma que no hay que esperar a ser “mayores” para alcanzar metas más altas de santidad. El propio San Josemaría, fundador del Opus Dei, solía repetir a los jóvenes que no esperasen a la vejez para ser santos... La santidad, en definitiva, no es cosa de edad sino de amor a Dios y a los hermanos hasta el extremo.