Los siete domingos de san José

El papa Francisco ha dedicado este año al santo Patriarca. Muchas son las maneras que han tenido los cristianos a lo largo de la historia para manifestar su devoción a quien hizo las veces de padre del Redentor. Entre ellas se destaca la contemplación de los “dolores y gozos de san José”.

Opus Dei - Los siete domingos de san José

El próximo domingo 31 de enero, comienza una antigua devoción que se extiende durante los 7 domingos previos al 19 de marzo, fiesta de San José: Los Siete domingos de san José. Una excelente ocasión para conocer mejor al santo Patriarca y a tener presente que también él afrontó alegrías y dificultades,

Según parece, la celebración de la fiesta del santo, fue iniciada por los Franciscanos en 1399, sumándose a ella los Dominicos no mucho después.

En la primera mitad del siglo XIX, el papa Gregorio XVI fomentó esta devoción, concediéndole muchas indulgencias, y el beato Pío IX, declaró a San José como Patrono Universal de la Iglesia en 1870. Precisamente es conmemorando el 150 aniversario de esa declaración que en la Carta apostólica ‘Patris corde’ (‘Con corazón de padre’), el papa Francisco, dedica el año 2021 al santo Patriarca.

Ofrecemos a continuación unos breves textos, a modo de ayuda a la meditación de los principales dolores y gozos de la vida del santo.

Las imágenes que los ilustran se encuentran en el santuario de Torreciudad en Huesca (España). Se trata de pinturas sobre cerámica, obras de la educadora y artista plástica Palmira Laguéns.

Dolores y gozos de san José

Primer domingo Confianza en el Señor.

Primer dolor: Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18).

Primer gozo: El ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús (Mt 1, 20-21).

Segundo domingo Amor a la humanidad de Cristo.

Segundo dolor: Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron (Jn 1,11).

Segundo gozo: Fueron deprisa y encontraron a María, a José y al niño reclinado en el pesebre (Lc 2,16).

Tercer domingo Invocar el nombre de Jesús.

Tercer dolor: Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarlo, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno (Lc 2,21).

Tercer gozo: Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt 1, 21).

Cuarto domingo Rezar para redimir al mundo.

Cuarto dolor: Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto como signo de contradicción para que se descubran los pensamientos de muchos corazones (Lc 2, 34-35).

Cuarto gozo: Porque han visto mis ojos tu salvación, la que preparaste ante todos los pueblos; luz para iluminar a las naciones (Lc 2, 30-31).

Quinto domingo Aceptar la voluntad de Dios.

Quinto dolor: El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo (Mt 2,13).

Quinto gozo: Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dice el Señor por el profeta: "De Egipto llamé a mi hijo" (Mt 2,15).

Sexto domingo Santificarse en el trabajo ordinario.

Sexto dolor: El se levantó, tomó al niño y a su madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá (Mt 2, 21-22).

Sexto gozo: Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: será llamado Nazareno (Mt 2,23).

Séptimo domingo Buscar a Jesús en la confesión.

Séptimo dolor: Lo estuvieron buscando entre los parientes y conocidos, y al no hallarlo, volvieron a Jerusalén en su busca (Lc 2, 44-45).

Séptimo gozo: Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas (Lc 2,46).

¿Cómo imaginaba san Josemaría a san José?

“Yo me lo imagino joven, fuerte, quizá con algunos años más que Nuestra Señora, pero en la plenitud de la edad y de la energía humana. Sabemos que no era una persona rica: era un trabajador, como millones de otros hombres en todo el mundo; ejercía el oficio fatigoso y humilde que Dios había escogido para sí, al tomar nuestra carne y al querer vivir treinta años como uno más entre nosotros.

La Sagrada Escritura dice que José era artesano. Varios Padres añaden que fue carpintero. De las narraciones evangélicas se desprende la gran personalidad humana de José: en ningún momento se nos aparece como un hombre apocado o asustado ante la vida; al contrario, sabe enfrentarse con los problemas, salir adelante en las situaciones difíciles, asumir con responsabilidad e iniciativa las tareas que se le encomiendan”. (Es Cristo que pasa, n. 40).

Algunos contenidos del fundador del Opus Dei sobre San José

San José en la vida cristiana y en las enseñanzas de san Josemaría: editorial publicado en el nº 59 de Romana, sobre la devoción de san Josemaría a san José.

En la fiesta de San José: San Josemaría habla en este vídeo sobre la devoción al Santo Patriarca. El Fundador del Opus Dei tenía una gran devoción a San José, y se conmovía ante las muestras populares de ese cariño al padre adoptivo de Jesús, tan extendido en todo el pueblo cristiano.

En el taller de José: audio de la homilía de San Josemaría, contenido en el libro Es Cristo que pasa.