Las mil primeras: entrevista a María Luisa Galdón y Julio Montero

Los historiadores Julio Montero y María Luisa Galdón son los autores del nuevo libro editado por Rialp, titulado “Las mil primeras. Supernumerarias del Opus Dei en España (1945-1963)”, que se presenta en Madrid este jueves, 8 de febrero.

Las mil primeras. Supernumerarias del Opus Dei en España (1945-1963)

El próximo jueves 8 de febrero a las 19:30 horas se presentará en Madrid el libro de Julio Montero y María Luisa Galdón titulado “Las mil primeras. Supernumerarias del Opus Dei en España (1945-1963)”. El evento tendrá lugar en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad San Pablo CEU de Madrid.

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“Las mil primeras” documenta la historia de un millar de mujeres que, en un contexto de limitaciones y preparación para la modernización de España, se sintieron llamadas a empezar algo grande y «se convirtieron en protagonistas de una revolución apasionante y serena».

El libro narra los inicios del apostolado del Opus Dei con mujeres casadas y destaca cómo ellas comprendieron la necesidad de transformar sus vidas internamente para lograr un impacto exterior. Su incorporación a la Obra como supernumerarias, tras la aprobación de la Santa Sede, permitió completar la fundación del Opus Dei y puso de manifiesto la llamada universal a la santidad.

Julio Montero-Díaz es catedrático de Historia de la Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid y desde 2014 trabaja en la Universidad Internacional de La Rioja. María Luisa Galdón Cabrera es licenciada en Historia por la Universidad de Valladolid. Desde hace años se dedica a investigar la historia del Opus Dei, en especial el inicio y desarrollo de las supernumerarias en España. Con ocasión del lanzamiento del libro conversamos con ellos sobre algunas cuestiones.

¿Por qué escribir un libro que relata los inicios del apostolado de la Obra con mujeres casadas?

María Luisa Galdón (MLG): El primer motivo es que no había nada escrito sobre este tema, y nos parecía que la historia de estas personas que fueron pioneras en esta labor debía conocerse.

Julio Montero (JL): Desde el punto de vista del interés histórico, estamos hablando de un grupo de mujeres, de un millar de mujeres de un país. Su historia, por sí misma, ya tiene interés. Este conjunto de personas manifestaba una novedad muy importante: una mujer casada, una ama de casa española de los años 50, podía aspirar a ser santa, y la Iglesia lo reconocía.

¿Cómo tuvieron conocimiento estas mujeres sobre el Opus Dei y cuál fue su primera impresión al respecto?

Julio Montero: Las mujeres que solicitaron la incorporación en la Obra como supernumerarias, aproximadamente las 20 o 30 primeras, conocían el Opus Dei a través de sus maridos, hermanos, tíos e incluso primos. En muchos casos, estas personas ya estaban familiarizadas con la Obra o eran miembros de la institución, y fueron ellos quienes dieron a conocer el mensaje a estas mujeres.

MLG: Se podría añadir que algunas conocieron el Opus Dei a través de sus hijos. Por eso, en las fuentes encontramos que muchas de las mujeres que se incorporaron al principio eran un poco mayores, ya que fueron sus hijos quienes primero solicitaron la admisión. Este escenario luego cambió, y fueron ellas las que primero conocieron la Obra y la dieron a conocer en su entorno familiar y a personas cercanas.

«Estos encuentros despertaron en ellas nuevas metas de vida espiritual que nunca habían considerado»

Según los testimonios recopilados, ¿cuáles fueron los aspectos del mensaje del Opus Dei que más impactaron y atrajeron a estas mujeres?

MLG: La mayoría de ellas aspiraba a llevar una vida cristiana comprometida, por lo que, al conocer el mensaje del Opus Dei les resultó natural ya que encajaba con sus deseos de buscar la santidad a través del matrimonio y de las responsabilidades cotidianas. En algunas entrevistas que realicé para esta investigación, muchas expresaron esta idea: «por fin había encontrado lo que buscaba, ser santa a través del matrimonio».

Además, en estas entrevistas destacaron varios aspectos del mensaje que les llamaron profundamente la atención. Muchas mencionaron la coherencia y la alegría que percibieron en el mensaje, despertando algo muy profundo en ellas. También mencionaron la forma positiva en que se transmitía el mensaje, haciendo hincapié en el amor de Dios, el amor y servicio a los demás, y sobre todo, el saberse y sentirse hijas de Dios.

JM: Muchas de ellas aunque no tuvieran ninguna relación previa con la Obra, comenzaron a tener contacto con el Opus Dei al acercarse a iglesias donde confesaban sacerdotes de la Obra. Estos encuentros despertaron en ellas nuevas metas de vida espiritual que nunca habían considerado.

Algunas cartas consultadas para este trabajo son verdaderamente emocionantes y reflejan el impacto que tuvo en ellas el mensaje de santidad en medio del mundo, manifestando una auténtica revolución interior.

El mundo católico de la época, ¿les facilitó o dificultó comprender el mensaje de la santidad en lo cotidiano?

JM: El ambiente de la España de los años 50 sí proporcionó, podríamos decir, una cultura católica arraigada, hábitos católicos y un conocimiento, al menos, de lo que se podía hacer para estar más cerca de Dios. Aunque quizá no todos rezaran con sinceridad, existía un entendimiento general sobre qué significaba rezar sinceramente. Es decir, nos encontramos en una sociedad mayoritariamente católica, donde el conocimiento básico de la doctrina cristiana estaba bastante extendido, lo que permitía que las inquietudes espirituales pudieran canalizarse personalmente hacia un camino de santidad.

¿Es posible trazar un retrato colectivo de esas mil mujeres?

MLG: El punto más radical en la vida de estas mujeres fue su llamada al Opus Dei. Esta vocación las impulsó a dedicar y orientar su vida en esa dirección que Dios les indicaba. Además, desde el principio, la llamada las hizo sentir que pertenecían a una nueva familia. Una familia que debían cuidar, rezando unas por otras, ayudándose mutuamente y apoyándose. Se observa en ellas un espíritu de entrega a los demás y el deseo de transmitir lo que habían descubierto a familiares, amigos y conocidos.

JM: Desde un punto de vista cultural y social, hablamos de mujeres en un período de tiempo muy específico, desde 1950 a 1963. Mayoritariamente pertenecían a la clase media y clase media alta de la época, que difiere de las categorías actuales. Eran mujeres en general cultas, algunas con estudios de bachillerato y otras no, y pocas con estudios universitarios. Este cuadro se modificará años después, a partir de 1975 cuando el contexto del país es otro. Muchas cambiarán sus circunstancias, participarán en grupos promotores, desarrollarán carreras profesionales e incluso algunas se dedicarán a la política. En cualquier caso, hablamos siempre de mujeres normales e iguales a sus contemporáneas.

«La fidelidad y el esfuerzo que realizaron en su formación dio frutos muy eficaces que permitieron llegar, en poco tiempo, a un mayor número de mujeres»

¿Cómo contribuyeron estas mujeres a la expansión del Opus Dei en España?

MLG: Además de la labor personal de cada una a través de la amistad y las relaciones familiares, con el tiempo y a medida que maduraron tanto en lo humano como en lo espiritual, estas mujeres superaron estereotipos de la sociedad de la época y asumieron un cierto protagonismo. 

Se encargaron de impulsar diversas iniciativas, colaboraron en obras corporativas del Opus Dei y participaron en proyectos sociales y asistenciales, como dispensarios médicos, fundaciones para crear fondos de becas en el ámbito de la enseñanza media en ciudades y países desfavorecidos, y otras acciones similares de atención y servicio.

JM: Es importante tener en cuenta que en los años que estamos considerando, las labores corporativas de las mujeres del Opus Dei eran pocas. Existían el Colegio Mayor Zurbarán, al final de este período comienza el Colegio Guadalaviar y algunas Escuelas Hogar. En todas estas labores, las supernumerarias estuvieron profundamente involucradas desde el principio, tanto en su promoción como en la búsqueda de recursos, e incluso algunas participaron como profesoras. Lo interesante es observar lo que ocurrió en los años siguientes a los que hemos estudiado en nuestra investigación, es decir, a partir de 1963, cuando continuaron incorporándose más supernumerarias y llevando a cabo numerosos proyectos.

Podríamos decir que entre 1950 y 1963 fueron años de preparación y formación para estas mujeres, que asimilaron el mensaje de la Obra y luego los pusieron en práctica con espíritu de iniciativa, tanto en la expansión de las labores apostólicas de la Obra como en iniciativas específicas para las mujeres.

¿Cómo se explica el crecimiento del apostolado entre mujeres casadas durante esos años?

MLG: Resulta notable la dedicación de estas mujeres para superar diversas dificultades sociales e incluso estructurales para acceder a los medios de formación, como círculos, retiros mensuales, cursos de retiro y convivencias. 

La fidelidad y el esfuerzo que realizaron en su formación permitió llegar, en poco tiempo, a un mayor número de mujeres. En definitiva, estas pioneras fueron conscientes de la trascendencia de la misión que recibieron y de la necesidad de comunicar y transmitir el mensaje de santificación en medio del mundo.