San Nicolás de Bari, san Juan María Vianney, san Pío X, santo Tomás Moro y santa Catalina de Siena son los cinco santos intercesores del Opus Dei: a lo largo de los años, san Josemaría les fue encomendando distintos ámbitos de la vida y la misión de la Obra.
En un nuevo episodio del podcast Fragmentos de historia, Enrique Muñiz —autor del libro Intercesores del Opus Dei— recorre los contextos y los motivos que llevaron al fundador a elegir a cada uno de ellos.
Como recuerda el documento sobre el espíritu de la Obra, los fieles del Opus Dei encomiendan a la intercesión de san Pío X las relaciones con la Santa Sede; a san Juan María Vianney, las relaciones con los obispos de los lugares; a santo Tomás Moro, todo lo referente a las autoridades civiles; a san Nicolás de Bari, los medios económicos necesarios para el apostolado; y a santa Catalina de Siena, el apostolado de la opinión pública.
Cinco historias, un mismo hilo
En el episodio, Muñiz repasa algunos de los episodios que llevaron a cada nombramiento: desde la promesa que san Josemaría hizo a san Nicolás en un momento de apuros económicos en 1934, hasta la elección de santa Catalina de Siena en 1964 para acompañar el modo en que la Obra se presentaba ante la opinión pública.
Entre medias, aparecen la fidelidad al obispo que encarnó el cura de Ars, la devoción de san Josemaría a san Pío X desde su infancia, y los rasgos —laico, casado, jurista, mártir— que hicieron de santo Tomás Moro el intercesor elegido para la vida pública.
Son historias que iluminan, de paso, algunos episodios clave del desarrollo del Opus Dei: los comienzos de la Academia DYA, la construcción de la sede central en Roma, la expansión a distintos países o la búsqueda de una forma jurídica estable para la Obra.
