Fidelidad y creatividad

El Papa Juan Pablo II, en su reciente Carta Apostólica sobre el próximo Jubileo, ha hecho un fuerte llamamiento a la "penitencia y reconciliación", animando a todos a "un examen de conciencia". Con la frescura de quien acaba de llegar a una alta responsabilidad, ¿ve usted cosas que cambiar en el Opus Dei? ¿Líneas que corregir? ¿Nuevos mensajes que difundir entre los fieles que le han sido confiados?

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Los miembros del Opus Dei, como tantos otros cristianos, terminamos la jornada —cada uno por su cuenta, en el momento que le resulta más oportuno— con unos minutos dedicados al examen de conciencia. La consideración de errores y pecados —en la Escritura leemos que incluso el justo peca siete veces cada día— trae a los labios y al alma, espontánea, la petición de perdón. Sí, nos sabemos pecadores que aspiran a amar con locura a Jesucristo y a los que la certeza del amor misericordioso de Dios da fuerzas para acometer el trabajo de cada día.

Por lo que se refiere a cambios en el Opus Dei, le recordaré un dato que no se me va de la cabeza: cuando yo nací, ya había sido fundado el Opus Dei. Fundar le correspondió al Fundador. A sus sucesores compete la responsabilidad de ser fieles a la misión originaria y de profundizar con iniciativa en el legado que nos ha sido encomendado.

Porque la historia no se detiene. Debe haber, pues, creatividad. La creatividad genuina está en la aplicación del espíritu. En un reciente viaje a Lituania —una nación y unas gentes que han sufrido y a las que debemos por eso especial aprecio— he comprobado el impacto que produce el Opus Dei con su mensaje sobre el trabajo, en un país donde tantas personas se encuentran desmotivadas en su profesión. En Jerusalén, el espíritu de apertura a todos, sin distinción de razas ni de credos, tiene gran atractivo. En Japón, la idea de buscar el encuentro con Dios nuestro Padre durante la jornada es recibida como agua en tierra sedienta... Esa rica variedad de experiencias representa un estímulo para seguir adelante con una actitud permanente de fidelidad y creatividad.

Peru Ergubide, El País (Madrid), 31 de diciembre de 1994.