Adiós al dolor

Desde noviembre de 1991 el médico diagnosticó flebitis en la pierna izquierda. Mi trabajo consiste en atender el servicio doméstico en varias casas, por lo cual trabajo varias horas al día y suelo caminar mucho y estar de pie continuamente. A veces estoy hasta 16 horas de pie.

En febrero de 1992 mi marido sufrió un infarto. Mi médico me había fijado la fecha del mes de febrero para operarme de las piernas porque ya no podía caminar del dolor. Como mi marido tuvo el infarto, dejé mi tratamiento y la operación para atenderlo a él. 

Decidí hacer una promesa a Monseñor Escrivá de Balaguer. Empecé a rezar la estampa para la devoción privada de mañana y de noche. Lo que pedía era, como no podía operarme, que me aliviara o quitara el dolor. No podía ponerme las medias del dolor que sentía con el sólo contacto de ellas sobre las piernas.

Después de tres o cuatro meses me di cuenta que desapareció el dolor, disminuyó la inflamación y camino todo el día perfectamente.

Considero que por la intercesión de Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer me he mejorado de mis dolores.