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Un rostro en la multitud: La entrada triunfal en Jerusalén

Hay películas que se acercan a un hecho histórico a través de la mirada de un personaje ficticio, pero verosímil. Se trata de un recurso que no pretende sustituir el relato real, sino ofrecer un punto de vista humano desde el cual contemplar lo que sucede. De modo semejante, nos metemos en la piel de un mercader de Jerusalén el día en que Jesús entró en la Ciudad Santa para vivir su pasión.

Domingo de Ramos: ¿Quién eres?

Un rato de oración para acompañar a Jesús al comenzar la Semana Santa.

Para rezar

La lucha interior (Domingo de Ramos)

Homilía pronunciada por san Josemaría 4-IV-1971, Domingo de Ramos, y publicada en “Es Cristo que pasa”.

Cartas del Evangelio: El burro de Jerusalén

Una historia sobre la humildad, la mirada de Jesús y un pequeño asno que fue parte de algo mucho más grande.

Para rezar

Cuaresma y Semana Santa

Recursos para vivir la Cuaresma y la Semana Santa, con textos y audios del Papa Francisco y de san Josemaría; y respuestas a las preguntas más habituales.

Domingo de Ramos: Jesús entra en Jerusalén

"Comienza la Semana Santa y recordamos la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén...". Palabras de mons. Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, emitidas por la cadena de Estados Unidos EWTN.

Intervenciones

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

“Aprendamos a renunciar por amor y sigamos el camino del servicio”, dijo el Papa Francisco durante la homilía de la celebración del Domingo de Ramos.

Evangelio del domingo: Domingo de Ramos

Comentario del Domingo de Ramos (Ciclo C). En Semana Santa Jesús desea entrar a la ciudad de nuestra alma. Deseemos recibirlo con la humildad del borrico y de las palmas, con un corazón dispuesto a los sacramentos, cuidando las cosas pequeñas, en la sonrisa y en el servicio a los demás.

Evangelio del Domingo de Ramos

Comentario al Evangelio del Domingo de Ramos (Ciclo B). “Id a la aldea que tenéis enfrente y nada más entrar en ella encontraréis un borrico atado (…) desatadlo y traedlo”. Jesús nos desata, como hizo con aquel borrico, para hacernos partícipes de su gloria, de su entrega sin condiciones. Este es nuestro destino, nuestra maravillosa aventura. Dios tenía un plan para ese borrico. Del mismo modo tiene un plan para cada uno de nosotros, un plan de libertad y gloria.