La Fiesta de la Divina Misericordia se celebra el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. Este año la fecha es el domingo 12 de abril. La fiesta fue propuesta por san Juan Pablo II en el año 2000.
Sor M. Faustina Kowalska (1905-1938) recibió la misión de proclamar el conocimiento y la devoción a la misericordia de Dios. Llamó a proclamar y orar por la Divina Misericordia para el mundo, incluyendo la práctica de nuevas formas del culto. La devoción, junto a sus dos pilares: la confianza en Dios, y una actitud de actitud de misericordia hacia el prójimo- creció con rapidez especialmente tras su beatificación (18 de abril de 1993) y canonización (30 de abril de 2000), y también gracias a las peregrinaciones de Juan Pablo II a Lagiewniki en 1997 y 2002.
En el año 2000 el Papa Juan Pablo II canonizó a Santa Faustina y durante la ceremonia declaró: “Así pues, es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de ‘Domingo de la Divina Misericordia’”. (Homilía, 30 de abril, 2000). Este legado ha sido reafirmado por Benedicto XVI y el Papa Francisco, consolidándose como un pilar de la fe contemporánea.

La misericordia de Dios no tiene condiciones: eso lo cambia todo
Confiar en Dios no significa pensar que todo irá bien. Significa algo más radical: creer que Él no te abandona. Ese es precisamente el núcleo del mensaje que Jesucristo confió a santa Faustina: acércate a su misericordia, no te quedes fuera por vergüenza o por la sensación de que tus pecados son demasiado grandes.
San Josemaría enseñó algo que suena sencillo y que, sin embargo, es un desafío diario: saberse hijo de Dios. «Dios es tu Padre amantísimo. Esta es tu seguridad, el fondeadero donde echar el ancla, pase lo que pase en la superficie de este mar de la vida» (Vía Crucis VII,7). Esa filiación divina es el terreno en el que la devoción a la Divina Misericordia echa raíces con naturalidad: quien sabe que es hijo no huye cuando ha fallado, sino que vuelve.
Y al volver, el corazón se agranda. «Nos duelen los sufrimientos, las miserias, las equivocaciones, la soledad, el dolor de los otros hombres nuestros hermanos. Y sentimos la urgencia de ayudarles en sus necesidades, y de hablarles de Dios para que sepan tratarle como hijos» (Es Cristo que pasa, 146).
Meterse en las llagas de Cristo
Lecturas sugeridas
- El corazón de Cristo, paz de los cristianos — Homilía de san Josemaría sobre la confianza en Dios y el descanso en su amor.
- San Josemaría y la devoción al Amor Misericordioso (1927-1935). Artículo publicado en Studia et Documenta (2009). Para quien quiera entender cómo vivió el Fundador del Opus Dei esta dimensión espiritual desde los primeros años de su sacerdocio.
- Ebook «Dilexi te»: Exhortación Apostólica del Papa León sobre el amor hacia los pobres
Cómo vivir bien el Domingo de la Divina Misericordia
No hace falta un programa complicado. Hay algunas cosas sencillas que pueden hacer que este domingo profundices en la Misericordia de Dios.
- Asiste a la Santa Misa. Las lecturas de este segundo domingo de Pascua —el relato de Tomás, que necesita tocar para creer— están escritas para ti. Déjate interpelar por ellas.
- Reza la Coronilla de la Divina Misericordia. Santa Faustina compuso esta oración a petición de Jesucristo. Puedes rezarla en cualquier momento del día, pero tiene especial sentido a las tres de la tarde, hora de la muerte de Cristo.
- Acércate a la Confesión y a la Eucaristía. Una posibilidad de empezar de nuevo.
- Vive una obra de misericordia. Haz un gesto de servicio a alguien. La misericordia que recibimos pide ser devuelta. ¿Hay alguien en tu entorno —familia, trabajo, vecindad— que necesite una llamada, una visita, un gesto de paciencia? Este domingo es una buena excusa para no aplazarlo.
- Reflexión y meditación: es un día singular para rezar sobre el significado de la misericordia divina en tu vida. A continuación, compartimos algunos materiales.
Diez recursos para profundizar: textos, audios y vídeos
Desde los textos originales de santa Faustina, san Josemaría, del Prelado y textos editoriales del Opus Dei.
1. . Santuario de la Divina Misericordia y Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia. El lugar de origen de la devoción. Encontrarás textos de santa Faustina, de san Juan Pablo II y numerosos materiales para rezar y profundizar.
2. Comentario al Evangelio y Meditación de la fiesta: Tomás, las llagas del Resucitado y la fe en el amor de Dios por nosotros.
3. Libro electrónico “La ternura de Dios”. Reúne ocho editoriales sobre la misericordia publicados en la sección Vida Cristiana.
4. Carta Apostólica “Misericordia et Misera” del Papa Francisco. El texto con el que el Papa cerró el Jubileo Extraordinario de la Misericordia (2016). Una síntesis del significado de la misericordia en la vida de la Iglesia.

5. Nuevos Mediterráneos (III): «Desde la Llaga de la mano derecha…»
6. El beato Álvaro del Portillo y la misericordia de Dios (vídeo). Un testimonio personal y cercano sobre cómo vivió don Álvaro esta devoción.
7. Artículo de Mons. Javier Echevarría con motivo de la JMJ de Polonia, en el que Prelado aconseja seguir los pasos de san Juan Pablo II y santa Faustina.
8. Libro electrónico de Mons. Javier Echevarría: “Misericordia y vida cotidiana”. Transcripción de sus meditaciones sobre las catorce obras de misericordia.
9. Selección de puntos de Camino y Forja sobre la Misericordia divina; y de Amigos de Dios sobre la confianza y la filiación divina.
10. ¿Cómo mantener vivo el Jubileo de la Misericordia? Vídeos de la serie Just Start, explicación de las obras de misericordia corporales y espirituales, y un podcast de Mons. Javier Echevarría. Publicado en noviembre de 2016, pero enteramente vigente.
Preguntas frecuentes sobre el Domingo de la Divina Misericordia
¿Qué se celebra el domingo de la Divina Misericordia?
El Domingo de la Divina Misericordia es una festividad cristiana que se celebra el primer domingo después de la Pascua de Resurrección. Tiene su origen en las revelaciones privadas de santa Faustina Kowalska, una monja polaca del siglo XX, quien afirmó haber recibido de Jesucristo el encargo de difundir el mensaje de la misericordia divina y promover una fiesta en su honor.
La devoción se extendió ampliamente en la Iglesia Católica después de que Juan Pablo II canonizara a santa Faustina y estableciera oficialmente este domingo como Domingo de la Divina Misericordia en el año 2000. Durante esta festividad, los fieles se unen en oraciones especiales —como la Coronilla— y reflexionan sobre el perdón y la misericordia de Dios.
¿Qué significa la fiesta de la Divina Misericordia?
En esta fiesta se conmemora la misericordia infinita de Dios hacia la humanidad: su amor incondicional y su disposición a perdonar a quienes se acercan a Él con arrepentimiento y confianza. No es solo un recuerdo histórico, sino una invitación renovada cada año a volver a empezar.
Para muchos fieles, esta celebración es también una oportunidad para renovar la fe y buscar el perdón de Dios, encontrando en el mensaje de santa Faustina una fuente de esperanza y consuelo.
¿Cuál es la promesa de la Divina Misericordia?
La promesa central de esta devoción es la salvación y la misericordia abundante de Dios para quienes confían en Él. En sus revelaciones a santa Faustina, Jesucristo hizo varias promesas. Una de las más conocidas es esta:
"Al que crea en Mí, le daré una confianza tal en Mi misericordia que, aunque sus pecados fueran rojos como la grana, si recurre y se encomienda a Mi misericordia, será perdonado."
Esta promesa no minimiza la gravedad del pecado: lo que hace es poner la misericordia de Dios por encima de cualquier medida humana. Otras promesas asociadas a esta devoción incluyen la protección en la hora de la muerte y la obtención de gracias especiales para quienes se dedican a ella con constancia.
Este domingo, la misericordia de Dios te espera
No hace falta llegar con todo resuelto. La única condición es acercarse. Si este artículo te ha ayudado a preparar el Domingo de la Divina Misericordia, compártelo con alguien que también pueda beneficiarse.
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