Dora y Don Álvaro del Portillo
Las historias de Dora y de don Álvaro del Portillo están muy entrelazadas. Ambos respondieron con fidelidad a la llamada de Dios para difundir en el mundo que todos podemos ser santos en nuestra vida ordinaria, en nuestro trabajo.
Rápido y efectivo
Quiero relatar dos favores domésticos de Dora, muy rápidos y efectivos, sobre un pantalón que se extravió y sobre una heladera que comenzó a funcionar.
De la forma más natural
Esperábamos nuestro quinto hijo. Nuestra situación familiar desde el punto de vista material y logístico no era fácil, ya que vivíamos lejos del colegio, en una casa pequeña y teníamos problemas para conciliar la vida familiar y profesional.
¡Funciona, y cómo!
Tengo 45 años de edad, estoy casada y no tengo hijos. Siempre he cuidado mucho el trabajo profesional y muy poco -por no decir nada- mi hogar. Después de ocho años de matrimonio me limitaba a cocinar, en el último momento –también en las celebraciones- platos banales, siempre los mismos, sin sabor.
En siete minutos pude arreglarlo
Me encuentro pasando unos días fuera de mi país en una casa en el campo donde no hay muchas posibilidades de encontrar comercios o semejantes.




