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¿Cómo acordarse de Dios durante el día?

Cuando se tiene mucho trabajo, es posible olvidarse de dirigir al Señor o a la Virgen unas palabras de afecto. San Josemaría aconsejar ponerse ‘despertadores’: objetos o imágenes que nos recuerden volver la mirada a Dios.

¿Cómo vivir si no estamos enamorados?

Sin el amor, la vida no sería vida. Por eso san Josemaría aconsejaba “enloquecer de amor”, sea un amor del Cielo o de la tierra .

El amor a Jesucristo

Para amar a una persona, hay que tratarla mucho, conversar, reír con ella y sufrir juntos cuando no hay más remedio. Así hay que hacer con Jesucristo, a quien decía san Josemaría: “Yo creo en Tí, espero en Tí, te amo, tengo hambre de ser tu amigo…”

Meter a Dios en las cosas terrenas

Ser santos en la vida ordinaria: una meta atractiva para todo cristiano. ¿Cómo alcanzarla? Queriendo al cónyuge, cuidando a los hijos, trabajando con profesionalidad… “Y Dios nos ayudará”, dice san Josemaría.

Mi mayor amor: un hebreo

Una muestra práctica de diálogo interreligioso: “Yo amo mucho a los hebreos –dice el fundador-, porque amo a Jesucristo con locura”.

Trabajar por amor

¿Qué trabajo es más valioso? "Aquel que se hace con más amor de Dios", responde san Josemaría, en este video en el que habla de trabajo y servicio a los demás.

En la calle, eres templo de la Trinidad

Los hombres podemos hablar con Dios ante el Sagrario o cuando comulgamos. Pero san Josemaría explica en este breve video que también cuando vamos por la calle, o en el trabajo, o en casa, podemos ser templo donde vive Dios: "Búscame dentro de ti, que allí estoy".

La Santa Misa

San Josemaría habla sobre la presencia de Cristo vivo en el Pan y el Vino consagrados. "Señor: sé que vives, que estás ahí escondido por Amor".

Hablar a Dios con el corazón

Para hablar con Dios, aconsejaba san Josemaría a un amigo, “no escojas las palabras. Como cuando hablas con tu mujer y con tus hijos, o con las personas que quieres... Deja que tu corazón marche”.

Volver a la casa del Padre

El cristiano ve la vida con alegría porque todo, también sus propios defectos, tiene solución. Como en la historia del hijo pródigo, la vida es volver a diario a la casa del Padre. Así lo explica san Josemaría en este video.