«Guadalupe contribuyó a abrir el camino a las mujeres en la Iglesia y en la sociedad»

La parroquia San Josemaría Escrivá de Valencia acogió la charla de la historiadora Francisca Colomer sobre dos mujeres del Opus Dei en proceso de beatificación: Guadalupe Ortiz de Landázuri y Montse Grases.

La parroquia San Josemaría Escrivá de Valencia ha sido escenario de la conferencia Mujeres de bandera, a cargo de la docente e historiadora Francisca Colomer Pellicer, que habló sobre las vidas de Guadalupe Ortiz de Landázuri, que será beatificada el próximo 18 de mayo en Madrid, y de Montse Grases, declarada venerable en 2016 y también en proceso de beatificación.

Narró la historia de ambas mujeres, de muy distinta personalidad, pero ambas identificadas con su vocación al Opus Dei. Su relato es fruto de la investigación de sus biografías, de testimonios cercanos a sus figuras, y de los escritos y pensamientos que dejaron plasmados en vida.

Ambas fueron mujeres excelentes, hasta el punto de que se han declarado venerables, y en el caso de Guadalupe ha sido reconocido un milagro

“Cada una a su modo y con sus circunstancias, pero ambas fueron mujeres excelentes, hasta el punto de que se han declarado venerables, y en el caso de Guadalupe ha sido reconocido un milagro”, explicó Francisca Colomer, aludiendo a la curación milagrosa de un tumor que se le atribuye a esta última.

“Como ha dicho el Papa Francisco, cada santo tiene un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo. En situaciones en que la mujer ha sido relegada, el Espíritu Santo mueve a determinadas mujeres a influir en la Iglesia y a dinamizarla. Guadalupe lo hace, en la Iglesia y desde el Opus Dei”, manifestó la profesora alcireña, miembro del Instituto Histórico san Josemaría Escrivá (ISJE).

La vida de Guadalupe Ortiz de Landázuri, nacida en 1916 en Madrid y fallecida en 1975, aparece cuajada de acontecimientos y experiencias apasionantes. Su vida fue una auténtica aventura: infancia en Tetuán, donde estuvo destinado su padre; la dureza de la guerra, que forjó su carácter; la vida universitaria, cuando era muy extraña la presencia de la mujer en la universidad; el descubrimiento de la vocación (se sintió “tocada” por la gracia de Dios mientras asistía a Misa un domingo); el encuentro con san Josemaría: “Tuve la sensación clara de que Dios me hablaba a través de aquel sacerdote...”.

Guadalupe, una mujer completa y muy actual

Hizo compatible su rica trayectoria profesional como docente e investigadora con su disponibilidad para ayudar en el gobierno del Opus Dei, en España, en Mexico, luego en Roma… “Fue una mujer completa y muy actual, que a lo largo de su vida abarcó todos los posibles aspectos de la vida de una mujer, y demostró que se puede ser feliz y se puede ser generosa trabajando en todos ellos”.

Guadalupe puso su inteligencia y capacidad de innovación para emprender tareas rompedoras para la época

Guadalupe supo acoger las sugerencias de san Josemaría y puso su inteligencia y capacidad de innovación para emprender tareas rompedoras para la época, como la apertura de la primera editorial de España dirigida enteramente por mujeres, o la dirección de una residencia de universitarias. “En momentos en que no se entendía bien el ser y la tarea de las mujeres, ella fue un ejemplo de liderazgo femenino”.

Alfabetización y cualificación profesional y humana de mujeres indígenas

En 1950 san Josemaría le encargó comenzar el Opus Dei en México, junto con un pequeño grupo de mujeres, con lo que Guadalupe volvió a empezar de cero. “Que de repente fueran mujeres allí, sin tutela de ningún hombre y sin medios, a buscar trabajo para sus propios ingresos económicos, y a poner en marcha una iniciativa apostólica como fue la primera residencia de estudiantes universitarias, muestra la autonomía y la capacidad de liderazgo de la mujer que Guadalupe había aprendido a desplegar siguiendo el espíritu del Opus Dei”.

Guadalupe emprendió una amplia tarea de alfabetización y cualificación profesional y humana de mujeres indígenas en la comarca en torno a Montefalco

Además Guadalupe comenzó a trabajar también en una de las áreas más deprimidas de México, emprendiendo una amplia tarea de alfabetización y cualificación profesional y humana de mujeres indígenas en la comarca en torno a Montefalco. “Su trabajo disparó el desarrollo humano y económico de la zona, y Guadalupe dejó un recuerdo imborrable por su simpática cercanía y su capacidad de amistad con todos”.

Con problemas de salud causados por una cardiopatía incurable que poco a poco le iba debilitando el corazón, San Josemaría volvió a llamarla en 1956 para formar parte de la asesoría central del Opus Dei en Roma. Pronto tuvo que regresar a Madrid debido a su salud.

Sin embargo, aun con la salud menguada, no dejó de trabajar: se integró en un laboratorio de la Armada, donde desarrolló importantes investigaciones. Acabó sus estudios de doctorado, y siguió al servicio de la misión de la Obra. Profesora de Química en la Escuela de Maestría Industrial de Madrid, obtuvo la plaza de catedrático por oposición. Fue también investigadora del CSIC y otros centros de investigación.

Profesora de Química en la Escuela de Maestría Industrial de Madrid, obtuvo la plaza de catedrático por oposición. Fue también investigadora del CSIC

Asimiló la espiritualidad de santificación del trabajo que difunde el Opus Dei. “Cuando no podía más porque su corazón flaqueaba se acostaba en la cama, pero con un libro de Química en la mano…”. Como ha dicho una de sus biógrafas “fue una persona de vanguardia que contribuyó a abrir el camino a las mujeres en la Iglesia y en la sociedad en una época en que sus posibilidades profesionales eran muy limitadas”.

Con esta nueva sesión, en la que se volvió a llenar de asistentes el salón de actos, se cerró la programación organizada por la parroquia para el 90 aniversario de la fundación del Opus Dei, aunque la exposición que conmemora las figuras de personas en proceso de beatificación y canonización permanecerá abierta hasta final de mes.