Cómo ser fieles al sacerdocio

Ante la pregunta de un sacerdote sobre cómo ser fieles a la vocación, san Josemaría nos invita a tratar a la Virgen con la sencillez de un niño. A través de una divertida anécdota personal, defiende la belleza del Rosario y nos recuerda que María es la fuerza y el consuelo constante en la vida de todo cristiano.

Ante la pregunta de un sacerdote sobre cómo mantener la fidelidad a través de la devoción a la Virgen María,san Josemaría responde con entusiasmo: «¡Qué bien! Se ve que la quieres. Yo también». Insiste en que no debemos tener vergüenza de mostrar ese amor, subrayando que la piedad debe ser auténtica, llena de sencillez y cariño.

Con sentido del humor, relata cómo él mismo reza el Rosario: «Voy con mi rosario lleno de medallas y las beso una por una todos los días, como las viejas». Recuerda una anécdota en Portugal, tras visitar Fátima, donde un joven universitario le escribió diciéndole que le había encantado verle rezar el Rosario «exactamente como su abuelita». Con orgullo, San Josemaría afirma: «¡Pues sí, señor! ¡Así! Con piedad, con amor».

El fundador del Opus Dei explica que la Virgen es nuestro consuelo, quien enjuga nuestras lágrimas y nos da la fuerza necesaria. Al ser la Madre de Cristo, y siendo nosotros parte de Cristo, ella está «obligada» a ser nuestra Madre de una manera especial. Por eso, anima a no dejarla nunca y a no tener reparos en rezar el Rosario, ya sea en la parroquia o en familia.

Finalmente, asegura que esta devoción no es algo del pasado, sino algo presente y actual. «Será pasada cuando a una mujer no le guste que sus hijos la alaben y la bendigan», añade. Concluye pidiendo a los sacerdotes que amen a la Virgen con un amor tierno, recordándoles que Ella es la clave para mantener siempre viva la alegría de su vocación.


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