La devoción de un sacerdote a la venerable Montse Grases

Era un Jueves Santo de 1963, yo era un sacerdote recién ordenado y vivía con mis padres. Mi madre estaba enferma y podía morirse en media hora. Montse había fallecido precisamente el Jueves Santo de 1959, cuatro años antes. Desde entonces no ha dejado de acudir a la intercesión de Montse Grases.

Este favor de Montse ocurrió hace muchos años, pero lo recuerdo bien porque salvó a mi madre de una enfermedad grave.

El Jueves Santo de 1963 yo era un sacerdote recién ordenado y vivía con mis padres en el pueblo de Pedraza de la Sierra en la provincia de Segovia. Mi madre tenía entonces 63 años y llevaba bastante tiempo tomando gotas de Efortil, un estimulante cardiaco. Ese día estaba en cama. Llamé al médico del pueblo sobre las nueve de la noche. La auscultó y me dijo que mi madre podía morirse en media hora. 

Empecé a rezar con mucha intensidad a Dios a través de la intercesión de la venerable sierva de Dios Montse Grases. Montse había fallecido precisamente el Jueves Santo de 1959, cuatro años antes. Dejé a mi padre con mi madre y me fui a predicar dos horas santas en pueblos diferentes: Rades de Pedraza y Pedraza de la Sierra.

No regresaría a casa hasta las once de la noche con la angustia comprensible de que mi madre podría haberse muerto o morirse en las siguientes horas. La acompañé toda la noche esperando que pudiese llegar el final. 


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El Viernes Santo llamé a un cardiólogo de Segovia que dista 38 kilómetros. No recuerdo cómo conseguí el teléfono. Como era festivo quedamos que vendría el Sábado Santo por la mañana a visitarla y hacerle un electrocardiograma. Lo hizo y la encontró normalísima. Según el especialista del corazón no le pasaba nada y así se sentía mi madre, que volvió a su vida y tareas habituales.

En 1965 yo me trasladé a otra parroquia, Barbolla, y me llevé a mis padres. Aunque la nueva casa tenía bastantes escaleras, mi madre continuó tan activa como siempre. En 1972 me fui a vivir a Pamplona. En el mes de octubre mis padres se trasladaron a esa ciudad y tuvieron buena salud hasta 1975 en que murieron en un accidente el 19 de julio. 

Me he alargado con estos recuerdos para dejar constancia de que la curación se mantuvo más de una década.

Mi agradecimiento a la venerable Montse Grases se ha mantenido vivo estos años y he repartido muchas estampas suyas.

A. B. M. – España


Rezar por intercesión de la venerable Montse Grases 

Reportaje multimedia sobre Montse Grases


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