En Colombia. Tras las huellas del Beato Álvaro del Portillo

Unas 150 mil estampas para pedir favores a Dios a través de la intercesión del beato Álvaro del Portillo se han repartido en Colombia en los últimos cuatro años.

Opus Dei - En Colombia. Tras las huellas del Beato Álvaro del Portillo

Pidámosle a Don Álvaro con fe, es lo que dicen la mayoría de las personas que se encomiendan a él ya que muchas han recibido favores luego de rezar con la estampa. “Hice la oración con devoción y luego obtuve un empleo”, dice una persona desde Medellín; “Estuve enfermo varios días y recibí la estampa y gracias a esa oración, recobré mi salud”, apunta otra desde Tunja. “Tenía problemas con mi familia, no sabía cómo dialogar y después de una meditación y de encomendarme a él, las cosas se resolvieron”, agrega una señora desde Valledupar.

El beato Álvaro del Portillo quiso mucho a Colombia y así lo demostró durante su visita en 1983, entre el 24 y el 31 de mayo. Traía varios propósitos. Primero, cumplir una solicitud de san Josemaría Escrivá de Balaguer quien, por motivos de salud, no pudo visitar Colombia y deseaba rezar ante la Virgen de Chiquinquirá. El beato Álvaro cumplió con ese deseo. Segundo, hablar con sus hijas e hijos y con quienes participaban en las actividades apostólicas y sociales del Opus Dei.

Vista general de una tertulia en la Universidad de La Sabana.

El primer día conversó con un numeroso grupo de personas en Torreblanca, Silvania, a una hora y media de Bogotá, una casa que acababa de ser puesta al servicio de las personas deseosas de encontrarse con Dios a través de la oración en retiros y en convivencias.

Estoy muy contento de encontrarme entre vosotros, y doy gracias a Dios, porque al fin he podido venir. Quiso hacerlo nuestro Padre…pero enfermó. No pudo venir aquí, porque no lograba ni tenerse en pie. Se lo ofreció al Señor y regresó a Roma con el deseo de hacerlo en cuanto fuese posible…Y ahora vengo yo a veros, hijos míos, a cumplir con esta obligación moral que sentía como un peso, un dulce peso de los que no pesan”, estas fueron las primeras palabras del beato Álvaro en el Patio Colonial de Torreblanca, ante un grupo de hijos suyos procedentes de distintas ciudades de Colombia.

Tertulia en el patio Central de Torreblanca, donde se alojó Don Álvaro los primeros días.

Hablaba con la sinceridad de un padre y con la amistad de los hijos de Dios. Una imagen de la Virgen del Carmen le regaló a Colombia y fue instalada en la ermita de Torreblanca; también sembró una araucaria en el jardín contiguo a la puerta de ingreso de la casa.

Imagen de la Virgen en la ermita de Torreblanca.

Con esa confianza con la que se habla a un padre, miles de personas anualmente acuden a su intercesión, y en agradecimiento se encargan de difundir su devoción. Son incontables los modos en que una estampa llega a una persona: Me la dieron en un bus…, mientras esperaba en una clínica…, en la parroquia de mi barrio…, un taxista…, en el salón de belleza…, un amigo que me pidió ayuda con esa oración…, un compañero de clase…. Día a día llegan a la Oficina de Información del Opus Dei, solicitudes de estampas de diversos sitios del país; algunos de esos lugares el correo, aún en el siglo XXI, llega a lomo de mula o en canoa. La fe no tiene fronteras y en Colombia el beato Álvaro sigue abriendo muchos caminos para que la gente se acerque a Dios.

Volviendo a su visita en 1983, el beato Álvaro viajó al Santuario de la Virgen en Chiquinquirá, donde rezó el Santo Rosario e hizo una oración pidiendo por Colombia, por sus habitantes y por las diversas labores del Opus Dei.

Don Alvaro durante su visita a la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá.

Pasó por Medellín donde, entre otras cosas, nos recordó: “En buenas manos nos dejó Jesucristo: en las de su Madre. Y al hacernos hijos de María nos hizo por un nuevo título hermanos suyos. Nuestro Fundador se emocionaba ante esa amistad de Cristo: vos autem dixi amicos. Hay hermanos que no conservan el afecto mutuo, pero el Señor nos ha llamado hermanos y amigos”.

A pesar de su apretado horario, a su llegada a Medellín quiso sacar unos momentos para estar con mujeres de la Prelatura en La Cuesta, uno de los Centros de Medellín

El beato Álvaro impregnó con su amabilidad, su forma de ser y su cariño que entregaba a cada uno de los asistentes. Fue una amistad que nació para siempre en Colombia.

El día 30 de mayo recibió a algunas familias. En esta foto con la familia Posada Núñez

Encontró trabajo a sus 50 años

Mi marido perdió su empleo en junio de 2018 y, después de buscar y buscar, no encontraba nada. Estábamos desesperados pues hace 3 años ya le había tocado recorte tras 15 años en el sector bancario y no encontró trabajo hasta 9 meses después. Poco después, hace un año, hubo oportunidad de volver al sector bancario, pero también hubo recorte.

Esta segunda ocasión fue más dura pues ya con casi 50 años de edad es más difícil conseguir un buen empleo. Una amiga me recomendó que le rezáramos a don Álvaro con mucha fe ¡y así lo hicimos todos los días! Esa misma semana que empezamos a rezarle tuvo 3 llamadas para entrevistas y le hicieron 2 propuestas para muy buenas oportunidades. Fue muy notorio. Dos para sector financiero y otra para una empresa muy buena, pero para esta última no le decían el sueldo.

Yo recé con mucho fervor pidiéndole a don Álvaro que por favor consiguiera un muy buen empleo, sentí que nunca había rezado con tanta fuerza, era un profundo ruego. Al mismo tiempo le decía a mi marido "¡No sueltes a don Álvaro, reza con mucha fe!". Y pocos días después le llamaron con una oferta que fue la mejor de las 3, mucho mejor, la cual aceptó.

SOBRE EL BEATO ÁLVARO DEL PORTILLO

El beato Álvaro del Portillo nació en Madrid el 11 de marzo de 1914, en 1935 pidió la admisión en el Opus Dei, fundado por san Josemaría Escrivá el 2 de octubre de 1928. Vivió con fidelidad plena la vocación al Opus Dei, mediante la santificación del trabajo profesional y el cumplimiento de los deberes ordinarios, y desarrolló una amplísima actividad apostólica entre sus compañeros de estudio y con los colegas de trabajo.

El 25 de junio de 1944 fue ordenado sacerdote. En 1946 fijó su residencia en Roma, junto a San Josemaría. El 15 de septiembre de 1975 fue elegido su primer sucesor. El 28 de noviembre de 1982, al erigir la Obra en Prelatura Personal, San Juan Pablo II le nombró Prelado del Opus Dei, y el 6 de enero de 1991 le confirió la ordenación episcopal.

En la madrugada del 23 de marzo de 1994, pocas horas después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa, donde había seguido con intensa piedad los pasos terrenos de Jesús, desde Nazaret al Santo Sepulcro, el Señor llamó a Sí a este siervo suyo bueno y fiel. La mañana precedente había celebrado su última Misa en el Cenáculo de Jerusalén. El 27 de septiembre de 2014 fue beatificado en Madrid.

En este link puede descargar la estampa para acudir a su intercesión.

Si desea recibir físicamente algunas estampas, puede escribir a info.co@opusdei.org


Descargar en PDF la oración para la devoción privada al beato Álvaro