Todos estamos llamados a la Santidad

El pasado 26 de junio se celebró la memoria de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, quien dedicó su vida a difundir la llamada universal a la santidad.

Opus Dei - Todos estamos llamados a la Santidad

El pasado 26 de junio, en más de 30 ciudades y municipios de Colombia, se celebró la memoria de San Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei.

En Bogotá, Medellín, La Ceja, Fundación, Santa Marta, Pivijay, Chía, Soacha, Cali, Manizales, Cartagena, Magangué, Villavicencio,… y muchos otros lugares, cientos de personas asistieron a las celebraciones eucarísticas para agradecer al “Santo de lo ordinario” -como lo llamó San Juan Paulo II en la ceremonia de su canonización el 6 de octubre de 2002-, favores en su vida cotidiana.

En Bogotá presidió la celebración Monseñor Hernán Salcedo, Vicario Regional del Opus Dei, en la iglesia de Cristo Rey. En su homilía, rememoró cómo san Josemaría quería a la Iglesia y su amor por el Romano Pontífice. “Él nos insistía muchas veces que primero deberíamos amar a Cristo, luego a la Virgen María y después a la Iglesia, en cabeza del Papa”.

Bogotá

Muchas veces le escuchamos cuando decía: “¡Qué alegría, poder decir con todas las veras de mi alma: amo a mi Madre la Iglesia Santa!” o repetía también: “Gracias, Dios mío, por el amor al Papa que has puesto en mi corazón”, expresó monseñor Salcedo.

Muchas veces nos decía también: "Hijas e hijos míos queridísimos: os habréis preguntado por qué voy, en estos últimos años, de un Santuario de la Santísima Virgen a otro, en una continua peregrinación a través de muchos países. ¿Qué pide el Padre? Pues el Padre pide a los pies de Nuestra Madre Santa María, Omnipotencia suplicante, por la paz del mundo, por la santidad de la Iglesia, por la Obra…”.

Valledupar

Monseñor Salcedo pidió a los asistentes rezar por la Iglesia y, en especial, por el Papa, uniéndonos a sus expresiones de no criticar y, más bien, ver a Cristo en el sufrimiento del enfermo o de todos aquellos que sufren por la injusticia o la violencia.

Monseñor Óscar Urbina, Arzobispo de Villavicencio y Presidente de la Conferencia Episcopal, en la celebración que presidió en esa ciudad, recordó también que el “Opus Dei es un camino que valora la vida de los laicos y abre un camino en la vida de los laicos para alcanzar la santidad. La santidad de cada uno es única, porque cada uno tiene una forma única de amar: lo dice el Papa en su carta sobre la santidad y lo comprendió muy bien hace muchos años San Josemaría y lo enseñó a todos los laicos con los que se cruzó. Cada uno de ustedes es llamado por el Señor para una misión, hay que descubrirla”.

Villavicencio

En Ibagué, en la celebración presidida por el Obispo Auxiliar de la ciudad, Monseñor Fernando González, en su homilía recordóque en una ocasión escribía San Josemaría a uno de sus hijos espirituales: “hemos venido a decir con la humildad de quien se sabe pecador y poca cosa, pero con la fe de quien se deja guiar por la mano de Dios, que la santidad no es cosa para privilegiados: que a todos nos llama el Señor, que de todos espera Amor: de todos , estén donde estén, cualquiera que sea su estado, profesión u oficio, porque esa vida ordinaria, sin apariencia, puede ser medio de santidad: no es necesario abandonar el propio estado en el mundo para buscar a Dios, –si el Señor no da a un alma una vocación religiosa– ya que todos los caminos de la tierra pueden ser ocasión de un encuentro con Cristo.

Ibagué

También recalcó Monseñor González, que en “el Opus Dei se practica el <<apostolado de amistad y confidencia>>, ese apostolado que se hace uno a uno, con su amigo, su compañero de estudio, su colega de trabajo. No es un apostolado de masas, no porque no interese llegar a más personas, sino porque ese trato personal, de testimonio y amistad sincera, fue el modo como los primeros cristianos lograron pasar de ser un pequeño grupo a conformar una iglesia católica, universal, en medio de un ambiente pagano y adverso, incluso enemigo de la religión cristiana que se expandió por el mundo. El Papa Francisco nos lo recuerda: la Iglesia crece por atracción, no por grandes campañas publicitarias. Lo que convence es la coherencia de vida de aquel amigo que dice que cree en Dios y en verdad se lo toma en serio.

Ibagué

En Magangué, el Obispo de la ciudad, Monseñor Ariel Lascarro Tapia, enfatizó en que “somos obra de Dios en el mundo. Y en el camino de la eternidad buscamos la santidad. Como nos dice San Josemaría, ser santos en la vida cotidiana. Todos los días, minuto a minuto -ésta es la hora enque transcurre nuestra historia-, debemos sacrificar el mundo con nuestras obras para alcanzar nuestra santidad

En Soacha fue significativa la respuesta de familias jóvenes, muy alegres, que asistieron a la celebración presidida por su Obispo, Monseñor José Daniel Falla Robles, que en su homilía comentó“con gran alegría celebramos esta Eucaristía para darle gracias a Dios por la vida, por este maravilloso santo, Josemaría Escrivá de Balaguer, un regalo de Dios para el mundo y le pedimos que nos ayude a vivir todo lo que nos enseñó con su propia vida. Debemos también pedir perdón por las veces que no correspondemos a Dios según los dones que nos ha dado. Recordemos siempre cuidar las cosas pequeñas que hacemos, en el hogar, en el estudio, que son el camino de nuestra entrega a Dios.”

Banco, Magdalena

Monseñor César Balbín Tamayo, Obispo de Caldas, Antioquía, quiso centrar su homilía en el papel de los laicos y su punto de encuentro con Dios: “Recojamos las enseñanzas que san Josemaría nos propone: la espiritualidad del laico es la de la santificación a través del trabajo y el cuidado y transformación de la creación. Los hombres y mujeres de hoy, los que están en medio del mundo y de los quehaceres de la vida ordinaria, encuentran allí su santidad. Pero será casi imposible alcanzar la santidad de vida si no hay unidad en nosotros, si interiormente estamos divididos, si somos cristianos de misa dominical, pero no los somos de convicción y de principios, si el testimonio de cada día no aparece.

En Cartagena, presidió la celebración Eucarística Monseñor Ugo Puccini, Obispo Emérito de Santa Marta, y quiso recordar la devoción de San Josemaría a la Santísima Virgen y su abandono filial en sus manos, con la certeza que es la Omnipotencia suplicante.

Cartagena