​Procesión del Corpus Christi en los 50 años del Gimnasio Iragua

Más de 600 personas, entre mamás, profesoras, estudiantes y colaboradores de Aspaen Gimnasio Iragua, en Bogotá, prepararon la procesión del Corpus Christi

En tres horas, más de 600 personas, entre mamás, profesoras, estudiantes y colaboradores del Gimnasio Iragua, colegio en Bogotá, prepararon los pasillos para la procesión del Corpus Christi.

Como otros años, Aspaen Gimnasio Iragua, celebró la procesión del Corpus Christi, antes de terminar los días de clase. Este año la solemne procesión tuvo un significado especial, pues se unió al aniversario de los 50 años del colegio.

Un cortejo multicolor acompañó al Santísimo Sacramento. Las niñas que hace dos semanas recibieron la primera comunión, abrían camino entre los pasillos, con sus vestidos blancos, y arrojaban pétalos de rosas por donde iba a pasar Jesús en la custodia.

Para esta procesión, se habían preparado tres altares, pero la lluvia exigió adorar al Santísimo en sólo dos, que se encontraban en espacios cubiertos. El tercero, que había requerido más trabajo de arte y diseño, fue muestra del trabajo silencioso y desapercibido de las profesoras. El rosetón central tenía un Agnus Dei de grandes dimensiones, con la inscripción: Este es el Cordero de Dios. El tramo final, que subía tres niveles de prolongados escalones, tenía las palabras: “Yo quisiera, Señor, recibiros”.

La procesión fue presidida por el Vicario regional del Opus Dei en Colombia, Mons. Hernán Salcedo Plazas.

Antes de la estación “Bendito y Alabado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar; sea para siempre Bendito y Alabado”, las niñas de primera comunión entonaron una canción del compositor Roberto Orellana, que sirvió para hacer oración durante todo el recorrido.

“Yo tengo un nuevo Amor, jamás imaginé poder hallar, Aquél que le dio a mi vida, una razón para amar, Jesús mi amor y más que amor mi dulce paz.

Siento, que tengo ganas de volar al firmamento, Gritarle al mundo entero lo que estoy sintiendo. Que ya encontré mi dulce amor, Jesús es toda mi verdad, y nunca yo me cansaré, de repetir hasta el final.

Y ahora yo tengo un nuevo amor, el corazón me late sin parar, hay uno que me ha dicho, te amo de verdad, Jesús mi amor y más que amor mi dulce paz”.

Una paz muy dulce, que es fruto del amor.

En la homilía, Mons. Salcedo, recordó unas palabras de San Josemaría en las que decía que “Jesús está en la Eucaristía, más humilde que en la Cruz. Se pone en nuestras manos, y depende totalmente de nosotros”.

Aprovechó la oportunidad para referirse el aniversario del Colegio, sirviéndose de unas palabras de la canción que entonaban las niñas: “Yo estaba pensando, qué pedir para los 50 años: le voy a pedir la dulce paz. Que sea la paz de todos. Que el Señor dé ese regalo, una paz muy dulce, que es fruto del amor”.

Mons. Salcedo dirigió unas palabras a las niñas de primera Comunión: “San Josemaría la primera vez que tuvo a Jesucristo, en la hostia santa, le temblaron las manos, se sobrecogió ante ese milagro de amor que es la Eucaristía, y le pidió a Jesucristo que nunca dejara de tener esa delicadeza con el Señor, ese asombrarse ante la presencia real de Jesucristo. Para las que hacen la primera Comunión, que no se acostumbren a recibir al Señor, que lo cuiden siempre”.

La rectora del Colegio, se mostró muy contenta con el comportamiento de toda la comunidad educativa, y su devoción a Jesús en la Eucaristía. “Qué pena que haya llovido; pero el Señor entiende que aquí en el Colegio lo más importante es cuidarlo a Él. Que buena manera de terminar este año académico en el que hemos celebrado nuestro primer medio siglo de historia”.