Monte Verde: Club Cultural y Deportivo

En beneficio de la juventud de escasos recursos. Bogotá, Colombia.

Afán de Superación

Alejandro es un joven de 14 años, de escasos recursos, que cursa décimo grado en un colegio oficial, en uno de los barrios del sur occidente de Bogotá. Hasta aquí no se diferencia en nada de otros miles de jóvenes de igual condición. Sin embargo, Alejandro quiere llegar más lejos que la mayoría de sus compañeros y se da cuenta que para lograrlo debe esforzarse más que los otros. Se da cuenta que el colegio, aunque bueno, no basta. Allí recibe sólo poco más que formación académica y él anhela formación humana y espiritual: horizontes más amplios.

Un buen amigo

Un buen día, un amigo le habla del Club Monte Verde, entidad privada y sin fin de lucro, en la que por muy pocos pesos, puede recibir esa formación que él anhela, pero que aún no sabe exactamente en qué consiste. Se decide a acompañar a su amigo hasta el club. Allí es acogido cálidamente y en pocos días se incorpora al programa para la excelencia Juventus.

Asisten muchachos de octavo, noveno y décimo grado. Empieza, con creciente entusiasmo, a recibir las clases, charlas y prácticas que buscan promover, en los estudiantes más destacados, su capacidad emprendedora, intelectual y humana a fin de complementar y potenciar la educación recibida en la familia y en el colegio.

En concreto, el programa Juventus, busca, y así lo asimila Alejandro, aprovechar productivamente el tiempo; fomentar el espíritu creativo; formar en virtudes humanas e ir más allá del colegio, en la formación cultural. Alejandro también podrá, claro está, practicar en el club su deporte favorito. Tendrá también un trato individual que le orientará en sus estudios. Los muchachos que así lo deseen podrán recibir también formación doctrinal en la fe y asistencia espiritual por parte de un sacerdote.

Pasan los días y Alejandro, quien ya explicó en su casa lo mejor que puede el hallazgo, empieza a asistir al club no ya una vez por semana como al comienzo, sino tres, siempre a la salida del colegio y sin importarle caminar una hora, para llegar hasta allí, cuando no tiene dinero para el bus. Invita y logra que lo acompañe Andrés, un quinceañero, quien figura como él entre los mejores de la clase.

Unos ayudan a otros

Pero aunque Monte Verde es una entidad sin ánimo de lucro, tiene obviamente unos gastos que cubrir, por lo que según las circunstancias de los muchachos, les cobra alguna pequeña suma, para que también valoren la formación recibida. En efecto, el programa les cuesta al semestre una suma que supone el 10% de la matrícula; el resto de los aportes que necesita el Club para su sede y el funcionamiento, es aportado por personas naturales (entre los cuales figuran estudiantes universitarios) y empresas. Sólo así se explica que Monte Verde, fundado en 1972, disponga desde hace no muchos años de una sede propia situada en el barrio Kennedy (populoso sector del noroccidente de Bogotá) la cual ofrece sala de sistemas, biblioteca, salones de clase, aula de inglés, capilla, sitio para talleres deportivos, etc.

Alejandro y sus compañeros también reciben en el Club una oportuna orientación para elegir su carrera universitaria.

El influjo de la formación recibida se comienza a notar positivamente en su familia: empieza a colaborar más en la casa y a prestar pequeños servicios a sus hermanos y amigos. Sus padres son invitados a conocer el Club y acogidos allí amablemente. En compañía de otros padres de alumnos pasan ratos agradables y se informan de que, en poco tiempo, empezará también para ellos un plan de formación adecuada a sus necesidades y orientada a enriquecer la convivencia familiar. Obtendrán también capacitación técnica (sistemas, contabilidad básica, panadería, etc,) siempre con matrículas altamente subsidiadas.

Programa Mejor Bachiller

Tomás es un muchacho de 16 años que ya está en la universidad en segundo semestre. Bachiller desde los 15, siempre soñó con ser profesional, pero por carecer de recursos, lo consideraba casi como un imposible. Un día se enteró por un compañero del programa "El Mejor Bachiller", promovido por el Club Monte Verde.

El programa, según le informó su amigo, busca facilitar, mediante becas, el ingreso de muchachos de escasos recursos -que sean buenos estudiantes- a la universidad.

Tomás se entusiasmó y se vinculó al Club. Obtener una de las becas que ofrecen las universidades: "Católica", "ECSI (Escuela Colombiana de Carreras Industriales)" y la "Universidad de La Sabana", no es fácil. Es necesario cumplir dentro del Club un semestre que supone, además de buen puntaje en el ICFES, elaborar una monografía sobre un tema social (en este aspecto se enfatiza mucho en la formación que da el Club). Los muchachos hacen visitas periódicas a hospitales y familias muy pobres. Ya en la universidad ECSI, estudia con aprovechamiento y colabora también en el Club en la formación de los más jóvenes.

Formación Integral

Tomás es un buen ejemplo de la labor que cumple el Club: promover en la juventud una formación responsable y crítica de su papel como ciudadanos; impulsa en los estudiantes la búsqueda de la excelencia académica; incentivarlos para que adquieran una visión ética del mundo que los rodea, y finalmente, enseñarles a aprovechar el tiempo libre. Todo ello, con una clara vocación de servicio a los demás, a partir de una verdadera formación integral.

Clubes

Dentro del Club Monte Verde, tanto Alejandro como Tomás y sus demás compañeros, para enriquecer aún más su formación, pueden hacer parte de algunos de los siguientes clubes: alemán, electrónica, inglés, ciencias, etc.

Esta labor de formación humana, académica y espiritual es adelantada, lo saben bien Alejandro, Tomás y otros muchos, gracias a la inspiración de San Josemaría Escrivá, quien alentó a los miembros del Opus Dei y a otras muchas personas a trabajar sin desmayos por los demás. Estos jóvenes y sus compañeros han aprendido a conocerlo y quererlo. El siguiente testimonio define bien la labor de promoción social que el Club Cultural Monte Verde ha venido realizando en las últimas décadas:

"Conocí Monte Verde en 1999, cuando me vinculé al Programa Juventus para la Excelencia, que fomentaba el aprovechamiento del tiempo libre por medio de prácticas académicas, deportivas y convivencias en varios lugares del país. Gracias al concurso Mejor Bachiller 1999, obtuve como premio una beca en la Universidad de La Sabana, donde me gradué como Abogado. Hoy puedo decir que me encuentro dentro del gran grupo de profesionales que hemos pasado por Monte Verde, y que dentro de nuestro perfil personal y profesional, podemos destacarnos entre los demás. Alex P."