28 de mayo: quinto día de la visita de Don Álvaro a Colombia

Hoy hace 31 años Don Álvaro visitó el Santuario de Nuestra Señora de Chiquinquirá.

Opus Dei - 28 de mayo: quinto día de la visita de Don Álvaro a Colombia

28 de mayo de 1983 - Con Don Álvaro en el Santuario de la Virgen de Chiquinquirá

Llegó el sábado, 28 de mayo. Se planeó hacer el viaje en helicóptero. Por carretera hubieran sido necesarias, al menos, dos horas de viajes a la ida y otras tantas a la vuelta.A las ocho y veinte ya se oía desde Balcones el potente ruido de las aspas del helicóptero, que se posaba en la cancha de fútbol del Gimnasio de Los Cerros. A las nueve, el helicóptero se alzó en vuelo.

Don Alvaro durante su visita a la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá.Don Álvaro durante su visita a la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá.

Con el Padre iban don Javier, don Joaquín, don Alberto y Roberto. Los demás que le acompañaban en esta romería, habían salido temprano en automóvil.Una vez en la Basílica de Chiquinquirá, Don Álvaro rezó el Rosario y terminado el rezo, el Padre se sentó y, mirando al cuadro de la Virgen, hizo su oración en voz alta.

Don Alvaro saliendo de la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá.Don Álvaro saliendo de la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá.

“Estamos en Chiquinquirá, cumpliendo de modo filial el deseo de nuestro Padre, que manifestó más de una vez, de venir a rezar a este Santuario. Sé que hace muchos años comenzó a tener devoción a la Santísima Virgen en esta advocación de Chiquinquirá. Pero no pudo venir aquí. Lo que nuestro Padre no realizó en la tierra, queremos hacerlo nosotros en su nombre, como buenos hijos suyos…Estamos aquí, a tus pies, en nombre de todas y de todos los que forman parte del Opus Dei en el mundo entero, para ofrecerte cuanto somos y cuanto hacemos, todo lo que deseamos. Y lo que queremos es cumplir la Voluntad de tu Hijo.”

Terminada su oración personal, el Padre se dirigió nuevamente al alter del Santísimo, para despedirse de Nuestro Señor. Antes de salir de la Basílica, encendió cuatro velas a la Virgen; mientras las prendía, fue enumerando las diversas intenciones.