El próximo 23 de mayo, Mons. Fernando José Castro Aguayo conferirá la ordenación sacerdotal a dieciocho diáconos de la Prelatura del Opus Dei procedentes de doce países. Detrás de cada nombre hay una historia. ¿Quieres acompañarles? Te invitamos a unirte espiritualmente a este momento rezando por ellos y por sus familias.
- José María Álvarez de Toledo Martín de Peralta (España)
- Joseph Michael Nicolas Arbilo (Filipinas)
- Tobechukwu Ugochukwu Attoh (Nigeria)
- Alfonso Carlos Aza Jácome (España)
- Pablo Bistué Muñoz (España)
- Alfonso Cabrera Salinas (Camerún)
- Pedro José de León Chávez (Guatemala)
- Francisco de Paula Febres-Cordero Carrillo (Venezuela)
- Josimar Pereira Freitas (Brasil)
- Juan Martín Gismondi (Argentina)
- José Tomás Larraín Correa (Chile)
- Anthony Oluchukwu Momah (Nigeria)
- Peter Leonard Otieno Ndeda (Kenia)
- Charles Ejike Ozoene (Nigeria)
- David Serrano Ariza (Colombia)
- Federico Angelo Carlo Skodler (Italia)
- Víctor Torre de Silva Valera (España)
- Augustine Onyekachi Ufoegbune (Nigeria)
- La ceremonia se podrá seguir en vivo. Compartiremos el enlace en este artículo.
Algunas historias de los futuros sacerdotes
Federico Skolder, italiano de 46 años, nacido en Trieste, estudió Filosofía y trabajó durante varios años como profesor de apoyo en institutos estatales. Miembro agregado del Opus Dei, es también aficionado a los autobuses: «Desde niño, me encantaba ver los camiones trabajando en las construcciones. Luego,me interesé por los autobuses urbanos, de los que me convertí en un experto». Al descubrir que no era el único en el mundo con este interés, me uní a una asociación de promoción social que salvaguarda el patrimonio histórico del transporte público local. Esa afición le ha servido de imagen para entender su vocación sacerdotal: «Lo que siempre me ha fascinado de los autobuses no es solo la máquina: es que llevan a la gente a donde necesita ir. Primero como diácono y ahora como sacerdote, espero poder hacer algo parecido: acompañar a muchas personas en el único viaje que de verdad importa, el que nos lleva hacia la santidad, que es nuestra verdadera felicidad».
Alfonso Cabrera Salinas es de Córdoba, España, y es numerario del Opus Dei. Estudió en su ciudad natal antes de trasladarse durante diez años a Camerún, donde trabajó y colaboró en los apostolados de la Obra. Esa experiencia marcó profundamente su camino hacia el sacerdocio: «Soy el menor de una familia de nueve hermanos, cuya alegría y cariño me han enseñado a aceptar con confianza los retos que la Providencia pone en el camino. Agradezco especialmente estos años en Camerún, que me han permitido palpar en primera persona la riqueza de la Iglesia y de la Obra, en una realidad tan distinta —y maravillosa a la vez— de aquella donde había crecido».
David Serrano nació en Bogotá (Colombia) en 1997. Ha trabajado durante varios años como profesor de filosofía en un colegio de su ciudad natal y actualmente está investigando en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Tras casi siete años en la Ciudad Eterna, afirma: «En estos años en Roma he podido descubrir, como me enseñó mons. Javier Echevarría cuando llegué por primera vez, que la joya más grande de la que goza esta ciudad es el Papa. Vivir aquí me ha enseñado que ser romano es, ante todo, estar unido de corazón al sucesor de Pedro. Mi deseo es que mi futura labor sacerdotal sea un reflejo de esa unidad, para ser así un puente que ayude a todos a sentirse parte de la Iglesia y a descubrir, en esta gran familia, el amor que Dios les tiene».
Tobe Atoh creció en Lagos (Nigeria), donde estudió y trabajó antes de trasladarse a Roma para sus estudios teológicos. Su historia con el Opus Dei arranca de un recuerdo de infancia: «Conocí la Obra a los cuatro años gracias a un postre espectacular que hizo mi mamá, quien nos dijo que lo había aprendido a preparar de las manos de unas mujeres del Opus Dei». Años más tarde, su participación en la beatificación de Álvaro del Portillo transformó ese recuerdo en algo más hondo: «Experimenté la universalidad de la Obra y la cercanía de la gente, y entendí por fin aquello que mi madre me había mostrado cuando apenas era un niño».
Víctor Torre de Silva, madrileño nacido en 1998, estudió Filosofía en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma. Antes de iniciar su formación sacerdotal, fue profesor de filosofía en un colegio de Madrid, experiencia que describe como decisiva: «Enseñar y anunciar el Evangelio no son caminos distintos. En ambos casos se trata de ayudar a las personas a abrirse a la verdad y al amor de Dios, que dan sentido a toda vida humana. Quisiera que mi ministerio sacerdotal sea una prolongación de esa búsqueda de la verdad, y que pueda ser instrumento para que muchos descubran la alegría de saberse amados y llamados a amar».

