Los sueños de un sacerdote joven que llenan de esperanza

Ver el testimonio del Pbro. Jorge Herrera, actual capellán del Colegio Tabancura en Santiago, puede ayudar a fortalecer la esperanza. Conoció a Dios siendo estudiante universitario y asumió una entrega total que manifiesta con intensa alegría.

“Desde chico nunca había pensado ser sacerdote, si que me empezaron unas inquietudes religiosas como en cuarto medio, pues por ahí leí un libro de una persona que iba a misa todos los días, y yo que encontraba que la misa era súper fome dije : ¿Porqué alguien puede ir a misa todos los días? Entonces ahí me interesé mucho por la religión, quise entrar a la Universidad Católica, donde conocí a unos amigos muy buenos y en general ellos me ayudaron un montón. Nunca había visto católicos coherentes entonces me impresionó mucho eso, que eran personas normales que les gustaban las mismas cosas que a mi: deportes, la Universidad, estudiar, salir, pero que también tenían una inquietud muy profunda.

Nunca había visto católicos coherentes entonces me impresionó mucho eso, que eran personas normales que les gustaban las mismas cosas que a mi: deportes, la Universidad, estudiar, salir, pero que también tenían una inquietud muy profunda.

Lo que más me gusta de ser sacerdote es en primer lugar, transmitir la misericordia de Dios , sobre todo a través de la confesión que es un sacramento precioso que a la gente le encanta: nunca he visto a una persona que se vaya peor después de confesarse. No es que todo el mundo se vaya exultante, pero si que todo el mundo se va contento, tranquilo o un poquito mejor que cuando llegó.

Hay muchas cosas que cuestan pero son las que le cuestan a todo el mundo: levantarse temprano, hacer cosas que a uno le dan lata… me cuesta a veces las personas que no son abiertas, que no están abiertas a la gracia de Dios, que no quieren. Eso duele. Más que costarme, duele cuando las personas no quieren abrirse a la gracia, conocer un poco más de Dios, cuando son superficiales… se conforman con respuestas demasiado simple tipo : trabajo vivo para ganar plata, no sé.

Te puedo contar una cosa simpática, una vez que le quería transmitir a los niños que todos somos pecadores y que también los sacerdotes y por eso tienen que rezar por nosotros. Entonces les pregunté a los alumnos : ¿Ustedes creen que el Santo Padre, el Papa es un pecador? Y ninguno se atrevía a levantar la mano. Uno quizás levantaba un poco la mano. Y después les dije : ¿Quiénes creen que yo, un sacerdote soy un pecador? Y todos levantaron la mano. Lo tenían súper claro antes de que yo les dijera: por eso tienen que rezar por mi y por todos los sacerdotes.

Mis sueños son ver una Iglesia más renovada, más llena de jóvenes comprometidos con encontrar su vocación y vivirla a fondo, ser muy generosos con Dios. Y por eso uno de los desafíos que tenemos aquí en el colegio: es que muchos jóvenes descubran la vocación sacerdotal, y otras vocaciones y se atrevan a enfrentarla.

Mis sueños son ver una Iglesia más renovada, más llena de jóvenes comprometidos con encontrar su vocación y vivirla a fondo, ser muy generosos con Dios.

Para nuestro país sueño con familias más unidas, con ayudar un poquito que sea a unir las familias, que haya más paz y alegría, que los matrimonios se mantengan unidos , que no se separen. Entonces yo sueño con eso: una recuperación de la vida sacramental de la gente que los ayude a encontrar a Jesucristo en sus vidas”.