Entrevista a Mariano Fazio, vicario general del Opus Dei en diario El Mercurio

Mons. Mariano Fazio, vicario general del Opus Dei realizó una visita pastoral a nuestro país. En este contexto fue entrevistado por Pilar Vergara en el diario El Mercurio, entrevista que reproducimos a continuación.

Opus Dei - Entrevista a Mariano Fazio, vicario general del Opus Dei en diario El Mercurio Mariano Fazio es sacerdote, doctor en Filosofía, argentino, amigo del Papa Francisco y vicario general del Opus Dei.

Vicario general del Opus Dei explica el remezón traído por Francisco a la Iglesia


"El quinto mandamiento es el más importante, y se mata no solo con el aborto, sino también con condiciones socioeconómicas que hacen que la gente se muera de hambre", afirma el también compatriota y amigo del Papa. Por Pilar Vergara


Como porteños que ambos son, el Papa Francisco y el Vicario General del Opus Dei se tratan de "vos".


Casi como disculpándose, Mariano Fazio -56 años, doctor en Filosofía, ordenado sacerdote por Juan Pablo II, y con un tremendo currículum antes de llegar hace poco más de un año a convertirse en uno de los dos más directos colaboradores del Prelado Javier Echeverría- explica con humor cómo se dio la situación. "Cuando lo eligieron Papa, le escribí una carta: 'Santo Padre, estoy muy contento, rezo por usted, ya no lo voy a tratar de vos'. Y me contestó de puño y letra: 'Me causó gracia eso de que dejaste de ser confianzudo, pero en realidad he bajado de categoría; antes era un cardenal, ahora soy un simple obispo de Roma, con lo cual puedes seguir tratándome de vos' ".


La anécdota da cuenta de una amistad y un cariño grande -"como de un padre, un hermano"- entre estos dos argentinos, el Papa jesuita y el Vicario Opus, que visita nuestro país en viaje pastoral. Conversar con él abre una privilegiada ventana a lo que pasa y se piensa en la Iglesia Católica bajo Francisco.

Otro acontecimiento que habla de su cercanía ocurrió para el último cumpleaños de Fazio, en que por coincidencia fue recibido en el Vaticano. "¿Puedo pedirte un regalo?", le dijo. "Depende", le contestó. Y así fue como el Papa llamó a su madre por teléfono, que no lo podía creer. "No tengo cómo agradecerle...".


Aborto: "No es una solución progresista, es un fracaso"

-Usted debe saber que el proyecto sobre aborto que promueve el Gobierno tiene fuertemente tensionadas las opiniones en nuestro país. Doctrinariamente, ¿diría que hay causales más atendibles y menos atendibles a la hora de enfrentar este tema?

-Aborto es eliminar la vida de una persona humana. Utilizando palabras del Papa, es una derrota de la humanidad. Él dice que solucionar los problemas eliminando vidas no es progresista; es manifestación de un fracaso. No hay entonces ninguna causal que se pueda aceptar, no solo desde el punto de vista de la doctrina de la Iglesia, sino de la moral natural.


-¿Y hay alguna diferencia entre una ley pro-aborto y una que lo despenalice en casos determinados?


-La despenalización implica facilitar el aborto, incluso a veces con financiamiento del Estado. Me parece un juego de palabras cuando alguien dice que está en contra del aborto, pero a favor de la despenalización. Lo que sí me parece -y el Papa Francisco lo repite con mucha claridad-, es que no podemos criminalizar a las mujeres; una madre que está frente a la alternativa del aborto es una tragedia, y tenemos que ayudarla, así como salvar la vida de los niños con una red de contención social.

-Un parlamentario católico que vota a favor de una ley de despenalización del aborto, ¿comete a su juicio una inconsecuencia?

-Es una incoherencia total. No lo digo yo, lo dice el magisterio de la Iglesia.

-Aquí se ha dado una situación peculiar: el ministro del Interior es un miembro supernumerario de la obra que usted dirige. Él suscribe el programa de gobierno, incluido este proyecto de ley. ¿Usted ve ahí un conflicto?

-A mí me parece que sí lo hay.

-En una entrevista yo le pregunté derechamente si lo habían echado del Opus Dei. Me contestó que por qué lo iban a echar...

-Es importante distinguir entre lo que Benedicto XVI llamaba principios no negociables, y lo demás. La doctrina cristiana deja amplísima libertad para dar soluciones a la inmensa mayoría de los problemas de la sociedad. Lo que no se negocia es la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural; la defensa de la familia basada en el matrimonio de uno con una; el derecho de los padres a la educación de los hijos; que haya justicia y que todos tengan acceso a los medios para una vida digna. Todo lo demás es opinable.

-¿Y cómo se explica la manga ancha del Opus Dei en este caso?

-En el Opus Dei exigimos, como cualquier institución de la Iglesia, ser coherentes con la doctrina cristiana; el que no es coherente, tendría que rectificar.

-El matrimonio homosexual es otra iniciativa en carpeta. ¿Podría ser que la Iglesia se abriera a aceptarlo? El Papa ha sido afectuoso con el mundo gay.

-La Iglesia sostiene que la familia se basa en el matrimonio de uno con una y eso está en la naturaleza de las cosas. Dejando de lado la religión y la moral, hay un punto de vista jurídico. Una realidad es un hombre con una mujer que se casan con la posibilidad de procrear hijos, y eso es una familia. Otra, son dos personas del mismo sexo que deciden vivir juntos; merecen mi respeto, pero son realidades distintas. Aplicar a eso el nombre de matrimonio, es una injusticia, una discriminación.

"De cien almas nos interesan las cien"

-Ud. ha sido definido en la prensa como "un intento del Opus Dei por sintonizar con la onda renovadora del Papa Francisco..."

La definición le hace gracia y cuenta cómo nació la amistad en el año 2000, cuando desde Roma viajó a Buenos Aires para invitar al cardenal Bergoglio a que enviara alumnos a la Universidad de la Santa Croce, de la que era rector. La sintonía se dio desde el primer momento, pero fue en Aparecida, Brasil, para la Asamblea del Episcopado Latinoamericano cuando se selló el vínculo. "Me quedé con los obispos argentinos en el mismo hotel los 21 días", recuerda. Y no siente pudor de decir que se hicieron "muy amigos", siempre sorprendido por la sencillez, la cercanía y "el interés que ponía en las cosas que yo le contaba". Bergoglio fue el encargado de redactar el documento de Aparecida, y Fazio -como perito- estuvo en esa redacción. Pero la vida o la Providencia se encargó de que los encuentros continuaran, porque Fazio fue trasladado a Argentina seis años. Y hoy coinciden en Roma.

-Un jesuita y un Opus Dei, ¿en qué logran parecerse?

-Todas las instituciones de la Iglesia procuramos imitar a Jesucristo, por lo tanto la diferencia entre un Opus Dei, un jesuita, un dominico o un diocesano es mucho menor que lo que nos aúna: la misma fe. Cada institución tiene su propio espíritu. Y el Papa entiende bien al Opus Dei y nos anima a ser fieles a nuestro espíritu: estar en la calle santificando los diversos ambientes de la sociedad.

-Sin embargo, lo que se percibe son diferencias enormes "de discurso". Por ejemplo, la opción preferencial por los pobres no se percibe en el Opus Dei y sí en la Compañía.

-El Papa Benedicto dijo que la opción preferencial por los pobres es de entraña evangélica; por lo tanto, todo cristiano tiene que hacerla. Pero, al mismo tiempo, es una opción no exclusiva ni excluyente. San Josemaría, que empezó con el Opus Dei en las barriadas de Madrid con los pobres y los enfermos, decía que de 100 almas, nos interesan las 100. Yo sé que los proyectos materiales más conocidos del Opus acá son por ejemplo la Universidad de Los Andes -muchos de cuyos alumnos tienen becas-, pero hay también escuelas de la Obra en La Pintana y en Recoleta. En todo caso, quiero subrayar que el Papa Francisco nos ha ayudado mucho -no solo al Opus Dei sino a toda la Iglesia-, a ser más consecuentes con el Evangelio.

"Benedicto y Francisco no han tenido miedo para enfrentar los casos de pedofilia"

-Al Papa Francisco le cayó el regalo de plomo de la crisis de los casos de pedofilia, que comprometió altas jerarquías. ¿Cómo está enfrentando él la situación hoy?

-En primer lugar, quisiera destacar que Benedicto enfrentó este tema con una grandísima determinación y valentía. Y Francisco ha seguido la misma línea de tolerancia cero. Al mismo tiempo, se están poniendo los medios para erradicar esta situación que causa tanto dolor. Yo me doy cuenta que esto es noticia y por eso aparece en los medios, pero pensemos que el domingo pasado hubo una ceremonia de canonización en San Pedro de siete santos, entre ellos un chico mártir mexicano y un sacerdote de un pueblo de Córdoba, en Argentina... Eso también es una realidad de la Iglesia. Los papas Francisco y Benedicto no han tenido ningún miedo a mostrar las heridas, porque hay que ser trasparentes, y se ha pedido perdón. Ojalá otras instituciones del mundo donde también suceden cosas terribles hagan lo mismo.

-Usted debe saber que en Chile el tema de la pedofilia ha sido de alto impacto, porque comprometió mucho a las elites.

-Yo procuro tener una visión universal de la Iglesia, y lamentablemente lo que ha sucedido en Chile no es una excepción. Quizás ha tenido una repercusión mediática mayor, pero a mí me gusta pensar que pocos países como Chile tienen tantos santos: tres, aunque Laura Vicuña se disputa con los argentinos.

-A propósito de este tema vinieron las propuestas para poner fin al celibato. ¿Cuál es la disposición del Papa al respecto?

-El celibato no es un dogma, sino un tema disciplinario. El Papa Francisco considera que es un gran tesoro de la Iglesia latina el que los sacerdotes sean célibes, una manifestación de la identificación con Jesucristo, aunque respeta la tradición oriental, que les permite casarse. Pero el celibato no tiene nada que ver con los problemas sexuales, porque hay muchas personas casadas que tienen ese tipo de problema. Hay pedófilos, hay adulterio...

-Vamos a las cosas que se comentan sobre el pontificado de Francisco y que Ud. nos puede explicar con visión de puertas adentro. ¿Está llevando la Iglesia hacia la izquierda?

-Eso es poner conceptos políticos a una realidad que no lo es exclusivamente. Hay gente que tiene una grandísima sensibilidad en temas como aborto, eutanasia, matrimonio homosexual, y otros tienen más para la trata de personas, el narcotráfico, la venta de armas, las injusticias que claman al cielo. Este Papa considera que los pecados sociales son la solidificación de los pecados personales. Estamos aprendiendo los católicos a dar importancia a todo; no solo al sexto mandamiento, que a muchos obsesiona, sino también el quinto, que es más importante: no matar. Y se mata no solo con el aborto, sino también con condiciones socioeconómicas que hacen que la gente se muera de hambre.

-¿Diría, entonces, que más que izquierdizar está remeciendo conciencias?

-Por supuesto; en Europa los grandes temas son el Islam y la inmigración, que es consecuencia de conflictos de guerras o económicos. El Papa subraya que no es una guerra de religión, por más que hayan matado a sacerdotes; son guerras movidas por intereses económicos. Él quiere unir a todas las religiones, para tratar de vencer a esos intereses.

-Otro comentario se refiere a los aires liberales del Papa. ¿Cree usted que se seguirá avanzando en el tema del divorcio?

-Él ha subrayado que la doctrina es la de siempre. Lo que hay es una nueva sensibilidad para comprender situaciones difíciles. La indisolubilidad del matrimonio no está en cuestión, porque la afirmó Jesucristo. Otra cosa son los matrimonios que pensamos que son válidos, y en realidad no han sido auténticos. Y son nulos porque faltó fe o madurez sicológica, o porque hubo engaño. El Papa, con una reforma de leyes canónicas, ha dado grandes pasos para resolver auténticos dramas de muchas personas con fe.

-Existe la percepción de que el Opus Dei es elitista. ¿Es algo que usted está por combatir?

-Sí, pero con la realidad de los hechos. Tenemos que mostrar con nuestra actitud existencial, testimonio y proyectos apostólicos, que queremos servir a todo el mundo, con especial predilección por los más pobres. Son conceptos materiales, pero también espirituales. En Suiza, Alemania, Finlandia hay pobreza quizás más grave que la material. Basta ver el índice de suicidios. Viajo por los 5 continentes y donde vuelvo con más alegría es a África , donde la situación de pobreza es terrible, y sin embargo la gente está abierta al espíritu, tiene esperanza, se ayuda.

"A veces creemos que el centro del mundo está en B. Aires"

-¿Cuán argentino sigue siendo el Papa? Suele resultar muy noticioso cuando recibe a los gobernantes: a Cristina Kirchner y a Macri. Se analiza cada gesto. Usted, como argentino también, ¿cómo sigue esas visitas?

-Tener el Papa del propio país es por un lado un gran orgullo. Y a su vez, algunas actitudes son vistas de distinta manera en Argentina y en el resto del mundo. Todos los argentinos saben a quién recibe el Papa, y conocen los antecedentes de esas personas. Entonces es natural que algunos estén contentos porque recibió a tal, y otros nada contentos. Es un problema de sensibilidad nacional. Me parece que a veces los argentinos pensamos que el centro del mundo está en Buenos Aires, y no es así. Los que tienen alguna crítica con algunas decisiones del Papa respecto a Argentina, tendrían que darse cuenta que el Papa es universal y que lo argentino es meramente anecdótico. Por otra parte, Bergoglio nunca tuvo pelos en la lengua respecto de los gobernantes. Como cardenal coincidió con el gobierno kirchnerista a nivel nacional, y con el gobierno de Macri en Buenos Aires. Siempre defendió la visión antropológica de la Iglesia, que muchas veces no coincidió ni con la del gobierno nacional, ni con la del de Buenos Aires. Pienso que las reuniones que ha tenido durante su pontificado han sido algo positivo. Cada gesto genera un río de interpretaciones. Pero me parece que ha logrado acercar a la ex Presidenta a alguna postura de la Iglesia, y que ha manifestado mucha cercanía, comprensión e interés con el actual Presidente en la última reunión.


"Una de sus frases favoritas es construir puentes y derribar muros" Dichos del Papa en Bolivia:

-¿Cómo vio Ud. cuando el Papa se matriculó con Bolivia en el conflicto con Chile?

-Su pregunta me pone en una situación muy difícil, porque soy argentino y en uno de los países donde me siento más en familia es en Chile. A su vez, me parece que el Papa siempre busca resolver los conflictos, y una de sus frases favoritas es "hay que construir puentes y derribar muros". Creo que lo que ha querido decir es que hay que construir un gran puente entre Bolivia y Chile, y no creo que tenga los elementos técnicos para ver cómo se puede resolver este conflicto que los chilenos consideran zanjado, y los bolivianos, en cambio, que hay un camino que se puede recorrer para alcanzar sus aspiraciones.



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