El agua, «fuente de fecundidad, frescura y esperanza”, como la nombra el propio Pontífice en su oración, es también, para millones de personas, un bien escaso, inseguro o inaccesible. Por ello, el Papa León XIV dedica su intención de oración del mes de septiembre al cuidado del agua en este inicio del Tiempo de la Creación.
A través de la iniciativa Reza con el Papa, promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, el Pontífice invita a los fieles y a las personas de buena voluntad a aprender a custodiar el agua con gratitud, justicia y responsabilidad, reconociendo en ella «un derecho sin fronteras».
Un derecho aún amenazado
Según el informe Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000-2024, del Programa Conjunto de Monitoreo de la OMS y UNICEF, 2.100 millones de personas todavía carecen de acceso seguro al agua potable, y 106 millones dependen directamente de ríos o lagos sin tratar.
El informe advierte de que, para lograr el acceso universal en 2030, los países de bajos ingresos deberían avanzar siete veces más rápido que su ritmo actual. Se estima además que 1,4 millones de muertes al año están asociadas al agua insegura y a la falta de saneamiento.
Una oración de gratitud y compromiso
En el texto que acompaña la intención de este mes, León XIV da gracias al «Señor de la Vida» por el don del agua, «símbolo de tu gracia y de tu amor que nos renueva por medio del Bautismo». Pide perdón «por haberla convertido en mercancía, olvidando que es un regalo universal, un derecho sin fronteras», y pide que el Espíritu transforme a los fieles en «peregrinos de lo esencial», capaces de vivir con sobriedad y defender el derecho de cada persona a beber sin miedo y sin desigualdad.
El padre Cristóbal Fones, SJ, director de la Red Mundial de Oración del Papa, subraya que en el adecuado acceso al agua «se juega también la dignidad de cada persona y la justicia entre los pueblos»: «Nadie puede vivir sin agua, y nadie debería morir por su falta».
El compromiso de la Iglesia
El 1 de septiembre el Papa inauguró la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que da inicio al Tiempo ecuménico de la Creación y concluirá el 4 de octubre —fiesta de San Francisco de Asís— con el lema «Agua viva». La Encíclica Laudato si' ya advertía de que «este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable».
La intención de oración invita también a gestos personales: duchas más breves, reparar fugas, cerrar el grifo cuando no se usa, y crear redes con otras personas y comunidades comprometidas con el cuidado del agua.
