Clubes juveniles en modo Adviento

Eran las 11:30 de la mañana del domingo 2 de diciembre, y el jardín del Club Las Compuertas estaba lleno de niños, jóvenes y adultos, quienes celebraron el inicio del tiempo de Adviento.

Familias cuyas hijas participan en los Clubes Juveniles en Santiago se reunieron para participar en una Misa, tras la cual se cantaron villancicos y se compartió una merienda navideña. El jardín de la casa se transformó en un lugar de encuentro, acogida y grata compañía, con cerca de 200 personas. Tras la Eucaristía, corearon villancicos chilenos, americanos e incluso africanos.

Integrantes del Club Antullanca interpretaron un villancico africano Malaika Akawamba

Marissa Gutiérrez, organizadora del encuentro, comentó: “Los clubes juveniles nacen con el fin de ayudar a los padres a formar a sus hijas, en un ambiente cálido y acogedor. Por lo mismo, qué mejor que extender esta invitación a las familias cuando comenzamos a prepararnos para la Navidad. La idea es hacerlo siempre los primeros domingos de Adviento”.

El Club: una ayuda para los padres

Marta León y su marido unto a su hija y nieta que asisten al club Punta del este y Soledad Cruz, profesora del club.

Andrea Aburto, cuya hija asiste al Club Estoril, comentó: “Veo que aprenden muchas cosas: a relacionarse, a estar cerca de Dios, y para mí eso es una gran ayuda. Más allá de la parte del estudio, que me apoyen en acercarlas a Dios es lo mejor”. Jullie Ecclefield, también acompañó a su hija que asiste a Las Compuertas señaló: “Uno les puede entregar formación, buen ejemplo, pero lograr que tengan una relación personal con Jesús, creo que es lo que más les aporta el club. Que experimenten el amor de Dios por cada una”.

“Uno les puede entregar formación, buen ejemplo, pero lograr que tengan una relación personal con Jesús, creo que es lo que más les aporta el club. Que experimenten el amor de Dios por cada una”.

Por su parte, Javier Aránguiz, cuya hija asiste al Club Antullanca, aseguró: “Me gusta que vaya porque es una instancia para convivir con niñitas de otros colegios y realidades, en un ambiente muy familiar y evangelizador”. Claudia Fredes también aprovechó de agradecer al Club Punta del Este, donde asisten sus hijas: "por un año de cariño, dedicación y enseñanzas con nuestras niñitas. Ellas asistieron semana a semana felices y entusiastas. Valoraron cada experiencia y en especial estos últimos días que han sido complejos para todos, pues en el club encontraron un espacio de creatividad, compañerismo, contención y, sobre todo, reforzaron su fe en Dios”.

Catalina Schmidt junto a su marido y dos hijos pequeños.

Por último, Catalina Schmidt, quien asistió con toda su familia destacó: “Una Misa familiar fue la mejor forma de finalizar un año de crecimiento y agradecimiento por todos los dones recibidos”.