50 años celebra la Escuela Agrícola Las Garzas, obra pionera del Opus Dei en Chile

A partir de este establecimiento, surgieron otras instituciones como colegios, una universidad, áreas clínicas y residencias universitarias.

Hace medio siglo, una veintena de niños de 15 años ingresaba a la Escuela Agrícola de Las Garzas, ubicada en Chimbarongo, Región de O ´Higgins. Cobraba vida así la primera obra de la prelatura del Opus Dei en Chile, y que surgía sólo tres años después de que, en 1950, llegara al país el primer representante de esta espiritualidad, el padre Adolfo Rodríguez.

La donación de una antigua casona, con un parque, permitió a los religiosos, nacidos de la espiritualidad del santo español José María Escrivá de Balaguer, fundar su primera obra educacional en nuestro país. Partió con 20 hectáreas y hoy cuenta con 100.

Según dice el profesor Waldemar Sommer - quien hizo clases desde los inicios de la escuela hasta 1996- los alumnos eran hijos de inquilinos. "con las mismas características positivas de un campesino chileno: gente muy despierta, con mucha inventiva y que quería surgir y mejorar".

Los jóvenes fueron preparados para ser técnicos agrícolas. " Desde el comienzo se formó un buen profesorado y era exigente con los alumnos", recuerda Sommer.

Los primeros alumnos, tanto católicos como evangélicos, pertenecían al internado y llegaban en bus hasta la Ruta 5 Sur con el camino San Juan de la Sierra, con lo que tenían que caminar unas siete cuadras.

La preparación de técnico agrícola estaba enfocada hacia la lechería, "donde los chiquillos aprendían desde alimentar a los animales hasta la ordeña y distribución de la leche", añade el antiguo docente.

Desde esa veintena de primeros alumnos han egresado mil técnicos agrícola a la fecha. La matrícula anual es de 200 alumnos y se espera incrementar la cantidad de estudiantes a 450 en 2018.

Además, la escuela cuenta con un convenio de intercambio con Nueva Zelandia, hasta donde han viajado 12 estudiantes.

De esa primera escuela del Opus Dei, la obra se expandió a centros técnicos, un policlínico, colegios, fundaciones a cargo de colegios ubicados en sectores vulnerables, la Universidad de Los Andes -que cuenta con una clínica y un centro de salud- una escuela de negocios y residencias universitarias.