San Josemaría y los padres

Mons. Jaime Fuentes nació en Montevideo, estudió Periodismo y es doctor en Teología. En1967, se trasladó a Roma, donde trabajó junto a san Josemaría. Desde hace diez meses es obispo de Minas (Uruguay).

Mons. Jaime Fuentes nació en Montevideo, estudió Periodismo y es doctor en Teología. En1967, se trasladó a Roma, donde trabajó junto a san Josemaría. Desde hace diez meses es obispo de Minas (Uruguay).

En el año 68 yo tuve la suerte de que mi padre viniera a verme y tuvo una entrevista con San Josemaría y se fue muy conmovido. Muy conmovido. Lo notable es que le escribió él una carta a San Josemaría y se la entregaron... Y a los pocos días me vio y me dijo: ¿cómo está tu padre?, dale muchos recuerdos, es tan joven como tú... El caso es que tres o cuatro años después me encontré con San Josemaría en Roma en un instante, así por un pasillo, bajando una escalera yo: "¿Cómo está tu padre?, dale muchos recuerdos, muchos recuerdos de mi parte, qué joven que es"... Era así, era así.

Él tenía un enorme cariño a los padres de la gente del Opus Dei porque decía que en un porcentaje altísimo le debíamos la llamada de Dios al ejemplo de ellos, a la enseñanza de ellos, a cómo nos fueron preparando espiritualmente para que un día... Éramos cinco hermanos, y a todos nos formaron en la fe, nos mandaron al colegio católico pero sobre todo era ver que en casa se rezaba normalmente, los domingos íbamos a Misa...

San Josemaría fue un sacerdote, un padre que nos enseñó a todos a saber que nos vamos a morir con defectos, pero que si crecemos en caridad, luchar por amor, si crecemos en amor de Dios , tratando a Dios y tratando a los demás con ese amor, que vamos a vencer, vamos a ganar.

Estábamos todos reunidos una noche con él y nos hablaba de cosas muy sobrenaturales, de amor a la Iglesia, de amor al Papa y eran años muy difíciles, amor al Papa, dándonos siempre mucha esperanza, transmitiéndonos optimismo en todas las circunstancias... Y nos despedía y le iba haciendo la señal de la Cruz a cada uno en la frente: "que Dios te bendiga hijo mío", "que Dios te bendiga, hijo mío", y a uno le dice "te falta un botón en la camisa; que Dios te bendiga hijo mío".

Estaba pendiente de todo, de la cosa más sobrenaturales y de las cosas más pequeñas. Esa es la santidad.Pero sobre todo hay que tener amor de Dios para saber que las llamadas que Él hace no las hace por medio de sucesos extraordinarios sino buscando en el trabajo de cada día, buscando en las circunstancias con las personas con que uno se encuentra, tratando de tratar bien a esas personas y hacer bien aquello que tenemos que hacer porque es nuestro trabajo. Ahora el mío es ser obispo.