Tengo 57 años, soy abogada laboralista y estoy casada.
En 2007, descubrí que tenía cáncer. Llevaba diez años sufriendo hemorragias constantes. El cáncer había sido causado por una infección vírica.
En aquel momento, estaba divorciada de mi marido, lo que me causaba un gran dolor, porque había salido de mi ciudad a los 21 años para formar nuestra familia y volví a los 42 años en esas condiciones. Pues bien, después de recibir el diagnóstico, recé a Álvaro del Portillo, pidiendo mi curación completa, no sólo la física.
Me operaron dos veces, el virus se contuvo y la hemorragia cesó inmediatamente después de la segunda operación. ¡Se obtuvo la gracia! Gracias a Dios, no tuve metástasis ni recidivas. Tampoco tuve que recibir radioterapia ni quimioterapia. Por precaución, me someto a exámenes todos los años.
Además de la curación física, también recibí una curación integral, porque mi marido y yo nos reconciliamos. Nuestros hijos se casaron y hoy tenemos cinco nietos. Estoy inmensamente agradecida a Dios y a don Álvaro del Portillo, ahora beato, por la gracia que recibí.
C. M. S. C. - Brasil
