Etiqueta: Domingo

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Evangelio del domingo: la Ascensión del Señor

Evangelio del domingo: la Ascensión del Señor

Comentario de la Solemnidad de la Ascensión del Señor *(Ciclo B). “Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura”. Al igual que a los discípulos que estuvieron con Jesucristo el día de su Ascensión, el Señor nos reúne cada día en su corazón. Y quiere servirse de cada uno para dar al mundo esa alegría verdadera que le falta. Quiere que seamos testigos de lo que hemos visto y oído, de sus llagas, de su Amor.

Evangelio del domingo: como Jesús nos ha amado

Evangelio del domingo: como Jesús nos ha amado

Comentario del domingo de la 6° semana de Pascua.“Que os améis los unos a los otros como yo os he amado”. Solo en Cristo aprendemos lo que es el amor de verdad y solo de él obtenemos la capacitación para amarnos los unos a los otros. Permanecer en Cristo es abrirnos a él por la fe y modelar nuestra vida según la suya.

Evangelio del domingo: vivir la vida de Cristo

Evangelio del domingo: vivir la vida de Cristo

Comentario del 5° domingo de Pascua. “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada”. Cristo mismo quiere podarnos, para que vivamos su propia vida: pensar como Él, actuar como Él, ver el mundo y las cosas con los ojos de Jesús.

Evangelio del domingo: la alegría que cambia el mundo

Evangelio del domingo: la alegría que cambia el mundo

Comentario del domingo de la 4° semana de Pascua. “«Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas»”. Así es Jesucristo y así quiere que seamos nosotros. Solo así experimentamos la verdadera libertad. La libertad de los hijos de Dios, la libertad de Cristo Jesús, la libertad de la entrega generosa. Jesucristo, alegre, cambia el mundo con su entrega. Nosotros, en su entrega, tenemos la alegría que cambia el mundo.

Evangelio del Domingo de Pascua: ¡Jesús vive!

Evangelio del Domingo de Pascua: ¡Jesús vive!

Comentario del Domingo de Pascua (Ciclo B). "Entonces entró también el otro discípulo que había llegado antes al sepulcro, vio y creyó". Para leer las señales que Dios nos da de su cercanía, necesitamos acoger el don de la fe. De nuestra parte podemos poner el afán sincero de buscar al Señor, como lo hicieron María Magdalena, Juan y Pedro en el Domingo de Pascua.

Evangelio del Domingo de Ramos

Evangelio del Domingo de Ramos

Comentario del Domingo de Ramos (Ciclo B). “Id a la aldea que tenéis enfrente y nada más entrar en ella encontraréis un borrico atado (…) desatadlo y traedlo”. Jesús nos desata, como hizo con aquel borrico, para hacernos partícipes de su gloria, de su entrega sin condiciones. Este es nuestro destino, nuestra maravillosa aventura. Dios tenía un plan para ese borrico. Del mismo modo tiene un plan para cada uno de nosotros, un plan de libertad y gloria.

Evangelio del domingo: atraeré a todos hacia mí

Evangelio del domingo: atraeré a todos hacia mí

Comentario del 5° domingo de Cuaresma (Ciclo B). “Cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí”. El afán redentor de Jesús le impulsa a aceptar el sacrificio de la cruz, glorificar al Padre y atraer a todos a su amor. En la Santa Misa, cada uno de nosotros puede identificarse con el alma sacerdotal de Jesús y convertir toda su vida corriente en una entrega amorosa a los demás.

Evangelio del domingo: la purificación del Templo

Evangelio del domingo: la purificación del Templo

Comentario del domingo de la 3° semana de Cuaresma (Ciclo B). “¿Qué signo nos das para hacer esto? Destruid este Templo y en tres días lo levantaré”. En la purificación del Templo Jesús anticipa su cruz y su resurrección, inaugurando un nuevo culto que se realiza en la comunión con Él.

Evangelio del domingo: Transfiguración

Evangelio del domingo: Transfiguración

Comentario del domingo de la 2° semana de Cuaresma (Ciclo B). “Maestro, qué bien estamos aquí; hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. La petición de Pedro expresa el deseo de todo corazón humano de permanecer para siempre contemplando con gozo el rostro glorioso de Dios. A eso hemos sido llamados, a la bienaventuranza eterna. Pero para llegar a ella, el camino pasa por la Cruz.