Pier Giorgio Frassati: el santo de las ocho bienaventuranzas
Este ingeniero italiano mostró que se puede ser joven, auténtico y profundamente feliz cuando se vive para los demás. A los 24 años dejó una huella imborrable en quienes lo conocieron, especialmente, los más necesitados.
Un joven como tú: Carlo Acutis
Amó la Eucaristía, vivió su fe con alegría y nos recuerda que la santidad no es un sueño lejano, sino una meta posible para todos. Descubre su historia en esta infografía.
Ilona, Finlandia: «Me gusta pensar en mí misma como alguien con sisu»
El sisu es una palabra finlandesa que se traduce como perseverancia, valentía o determinación. Ilona representa bien este concepto: nacida en un país donde los católicos son una minoría, sueña con cambiar el mundo a través de su trabajo como académica. “Desde la estadística, con datos, hago frente a la polarización. No todo es blanco o negro”, asegura.
Dani, Bolivia: «¡Quién no tiene exigencias en su vida!»
Dani se define como una persona muy competitiva, que siempre aspiraba a más en la vida. Ahora sigue apuntando bien alto, pero desde otra perspectiva: “El Opus Dei para mí ha significado un cambio total en mi vida, porque me ha dado otra visión acerca de para qué estamos acá en el mundo”.
«Dios estaba seguro, pero yo no»
El padre Luis, sacerdote de la Arquidiócesis de Caracas y miembro de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, cuenta la historia de su vocación y de su ministerio sacerdotal entre jóvenes y enfermos.
Shiró, Kenia: «Ningún hombre es una isla... nos necesitamos los unos a los otros»
A Shiró le hace feliz estar entre la gente: “Necesito a las personas, y sentir que ellas me necesitan hace que quiera dar lo mejor de mí misma.” Esta apertura le llevó a empezar estudios relacionados con la salud y más adelante de hostelería y restauración en su país, Kenya. También comenzó una iniciativa social para ayudar a niños de la calle. Todas estas experiencias le confirmaron en su vocación al Opus Dei como numeraria auxiliar.
Renata, Brasil: «Dios me llama al mundo, y en él encuentro mi vocación»
Renata es biomédica, relata cómo su vocación se entrelaza con su trabajo en terapia celular avanzada, enfrentando el cáncer mientras sigue el camino del Opus Dei en su vida cotidiana. En su historia, la ciencia y la fe convergen como una fuente de inspiración y dedicación.
Mónica, Bolivia: «Cada cambio que trae la vida es una nueva oportunidad para crecer»
Mónica nació en Cochabamba, en una familia que representaba "el arco iris de Bolivia", pues su padre era de La Paz y su madre de Santa Cruz. Estudió en el Colegio Alemán y luego en Buenos Aires, donde se graduó en Ingeniería Agronómica en la UBA. Posteriormente, cursó Filosofía y un máster en enseñanza de la misma. Se ha dedicado a proyectos de desarrollo y a la docencia, y enfatiza que su especialidad es "cambiar", pues su vida ha estado marcada por diversas oportunidades y giros profesionales.
Gustavo: «Dios me propuso un plan más original que el mío»
Gustavo iba a ser notario pero descubrió -gracias en parte a su vocación al Opus Dei- que lo suyo era el mundo de la comunicación. Ha trabajado con marcas como Warner Music, L’Oreal, Vocento o Bankinter y con artistas y personalidades como Alejandro Sanz, Chambao, Miguel Bosé… y el Papa Benedicto. Gustavo fue la persona que convenció al Vaticano de que abrieran una cuenta en Twitter. Dice que el día más feliz de su vida es cuando Pontifex lanzó su primer tuit.
Ana Cecilia, Brasil: «Descubrí que mi sueño podía multiplicarse»
Desde su infancia en Curitiba hasta su entrega en el Opus Dei, Ana Cecília ha recorrido un camino de autodescubrimiento. A través de la medicina y su relación con Dios, encontró su propósito: transformar vidas y multiplicar su sueño de maternidad en el servicio a los demás.










