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En Youth nos hacemos muchas preguntas. Y no nos contentamos con cualquier respuesta.

En esta segunda entrevista de la serie “El mundo nos espera”, nos sentamos a conversar con Hernán Hochschild, Director Ejecutivo en Kyklos Chile y Josefina Araos, Subdirectora de investigación del Instituto de Estudios de la Sociedad, para hablar sobre el propósito de vida y cómo descubrir ese 'para qué' estamos llamados. 

El título de esta serie está inspirado por un punto de san Josemaría que nos recuerda por qué merece la pena mirar el mundo con esperanza:

«El mundo nos espera. ¡Sí!, amamos apasionadamente este mundo porque Dios así nos lo ha enseñado: “sic Deus dilexit mundum…” —así Dios amó al mundo; y porque es el lugar de nuestro campo de batalla —una hermosísima guerra de caridad—, para que todos alcancemos la paz que Cristo ha venido a instaurar».

Esperamos que disfrutes de este segundo capítulo. Puedes revisar el primero si aún no la has visto. 


Todo  lo que hacemos puede pensarse como servicio y como aporte...el desafío es cómo despiertas esa inquietud en alguien".
Josefina Araos

Tanto Josefina como Hernán coinciden en que sus trayectorias no nacieron de planes perfectamente trazados, sino de una búsqueda honesta. Josefina llegó a la Historia “de modo muy azaroso”, movida más por una vocación humanista que por una idea clara de futuro. “Lo que me movía era el deseo de comprender, de estudiar y tratar de entender el mundo que me rodeaba”, explica.

Hernán describe algo parecido desde otro ángulo: la ingeniería le dio herramientas para “hacer que las cosas pasen”, mientras la filosofía le abrió el espacio de las preguntas. “La ingeniería me daba la mirada operativa… y la filosofía me ayudaba a las preguntas”. En ese cruce apareció su vocación por la educación y, más tarde, por el diálogo social.

Para Josefina, el deseo de aportar no se impone desde afuera. No se enseña con slogans ni con consignas. “Todo lo que hacemos puede pensarse como servicio y como aporte… el desafío es cómo despiertas esa inquietud en alguien”.

Y ese despertar no siempre ocurre desde la comodidad de haber elegido todo libremente. Al contrario, ella afirma que muchas de las formas más auténticas de servicio nacen cuando las personas han sido empujadas por las circunstancias: “La forma más virtuosa que he conocido de servicio ha sido la de personas que se han visto más determinadas por circunstancias”.

Antes de cambiar el mundo, hay que empezar por lo que uno tiene más cerca.
Hernan Hoschild

Hernán pone un punto clave: antes de cambiar el mundo, hay que empezar por lo que uno tiene más cerca. “No hay nada más trascendente de lo que hago que mi familia… partir por casa es un buen despertar de una conciencia activa de servicio”. Desde ahí viene la preparación. No basta con querer transformar. “El que quiera servir, que se prepare para servir”, dice, recordando que esa preparación es tanto técnica como humana: aprender a hacer, pero también aprender a comprender a las personas.

Josefina refuerza la misma idea desde otra perspectiva: “El que quiere aportar y transformar el mundo tiene que primero estar en condiciones para hacerlo”. Por eso insiste en el rigor, el estudio y la exigencia consigo mismo, aunque sea un camino lento.

Tenemos que ir afuera a devolver todo lo que hemos recibido.
Josefina Araos

Uno de los momentos más profundos de la conversación aparece cuando Josefina cuestiona el individualismo moderno. “Existe la ficción de que no le debemos nada a nadie… y es una ficción”. Para ella, reconocer todo lo que hemos recibido —la vida, la educación, las oportunidades— es lo que hace nacer la responsabilidad de devolverlo: “Tenemos que ir afuera a devolver todo lo que hemos recibido”.

Hernán complementa esa idea desde la lógica de la acción colectiva. Pensarse solo lleva a la parálisis; pensarse con otros abre posibilidades reales. “¿Qué puedo hacer yo por el mundo? Casi nada… a no ser que te juntes con muchos y trabajes con otros”.

Por eso insiste en la importancia del “contagio”: rodearse de personas que empujan hacia lo bueno y hacia el servicio. “La sociedad funciona mucho por contagio… buscar contagios positivos”.

En un mundo lleno de incertidumbre, Hernán propone no obsesionarse con respuestas rápidas, sino con las preguntas correctas: “La clave no es tener respuestas, sino tener la pregunta correcta”. Y deja dos que resumen el espíritu del capítulo: “¿Qué puedo hacer por otro?” y “¿qué puedo hacer con otros?”.