DYA: una academia a la que los estudiantes asistían para preparar el ingreso a la universidad. Luego fue una residencia para universitarios. Su sigla –DYA– era por Derecho y Arquitectura. Pero también por Dios y Audacia. ¿Por qué Dios? ¿Audacia para qué?
Por qué DIOS
Como los jóvenes que frecuentaban la academia y sus amigos tenían formación cristiana, san Josemaría les dijo: Mirad, más que daros doctrina cristiana, lo que voy a hacer es enseñaros a tener una relación con Dios personal, más personal. Es decir, os voy a enseñar a cómo relacionaros con Dios, que es nuestro Padre.
...«Orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?» ¿De qué? De Él, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias..., ¡flaquezas!: y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio. En dos palabras: conocerle y conocerte: «¡tratarse!». (Camino 91)
Que “te metas por caminos de oración y de Amor”. Así dice el prólogo del libro Camino con pensamientos que al inicio eran para el círculo de amigos, para los jóvenes universitarios del entorno de DYA. San Josemaría escribió en una carta[1]: traté de preparar un plano inclinado muy largo, para que fueran subiendo poco a poco las almas, hasta alcanzar a comprender la llamada divina, llegando a ser almas contemplativas en medio de la calle.
"Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. —Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado.
A partir de marzo de 1934, estando todavía en Luchana, Josemaría, joven sacerdote, empezó a predicar retiros mensuales a los universitarios que frecuentaban la academia DYA en la Iglesia de los Redentoristas. No se aprendía tanto de Dios, sino a tratar a Dios en una relación personal con Él en la vida diaria.
Por ejemplo, en el retiro invitaba a ir con el corazón y la imaginación junto al sagrario, para hacer compañía a Jesús. Eran momentos en que resultaba más fácil tratarlo en la Eucaristía con una conversación sincera, piadosa e íntima.
Es lo que apuntó en el libro Camino: “di a Jesús, realmente presente en el Sagrario, las preocupaciones de la jornada. —Y tendrás luces y ánimo para tu vida de cristiano” (Camino 554).
La seguridad de estar siempre en la presencia de Dios que es Padre y de tratarle con la sencillez de un hijo, le llevaba a decir a los que iban por DYA: “Como los niños chiquitines, si no puedes hablarle mucho, mírale de cuando en cuando… y Él te sonreirá”[2].
AUDACIA para qué
Abrir una “academia” en un piso de 110 metros, sin dinero, es audaz y fruto de un querer acercar a muchos a Dios. San Josemaría tuvo audacia para empezar; audacia para proponer una vida cristiana exigente; audacia para soñar en grande.
Uno de los jóvenes de DYA, Pedro Rocamora, escribe: “Audacia para ser apóstol, audacia para sacrificarse, audacia para hacer el bien, audacia para ayudar al que sufre, al que padece y al que lo necesita, para dar un consejo, aunque sea inoportuno, para arrancar a un amigo de las garras del pecado. Para eso era la audacia que don Josemaría predicaba".
¿Para qué?
Para hacer su voluntad
Di: Madre mía —tuya, porque eres suyo por muchos títulos—, que tu amor me ate a la Cruz de tu Hijo: que no me falte la Fe, ni la valentía, ni la audacia, para cumplir la voluntad de nuestro Jesús. (Camino 497)
Para hacer el loco
No pidas a Jesús perdón tan sólo de tus culpas: no le ames con tu corazón solamente...
Desagráviale por todas las ofensas que le han hecho, le hacen y le harán..., ámale con toda la fuerza de todos los corazones de todos los hombres que más le hayan querido.
Sé audaz: dile que estás más loco por Él que María Magdalena, más que Teresa y Teresita..., más chiflado que Agustín y Domingo y Francisco, más que Ignacio y Javier. (Camino 402)
Para pedir
Ten todavía más audacia y, cuando necesites algo, partiendo siempre del «Fiat», no pidas: di «Jesús, quiero esto o lo otro», porque así piden los niños. (Camino 403)
El motivo de fondo: por Cristo, por Amor
Nos hablaba –cuenta un joven que frecuentaba DYA, Fernando Alonso Martínez Saumell– de trabajo, de estudio, de Amor de Dios. De que era bueno que fuéramos ambiciosos, muy ambiciosos, mucho… pero ¡por Cristo!
Una iniciativa audaz nacida en DYA: el “Grupo de Whatsapp” de san Josemaría en los años treinta.
Sin recursos, sin conocimientos técnicos, el fundador del Opus Dei buscó cómo estar conectados durante el verano. Se podría decir que era como el “Grupo de Whatsapp” de san Josemaría en los años treinta.
Cuando DYA ya era una residencia para universitarios y como una manera de mantener el trato con los estudiantes durante el verano, san Josemaría tuvo una idea: enviar una misma carta a todos los residentes y a todos los amigos de DYA. De sus respuestas por carta, los que estaban con san Josemaría en Madrid, tomaban algunas ideas sobre lo que estaba haciendo cada uno y después redactaban una especie de “carta circular” en la cual contaban un poquito de la vida de cada uno. De ese modo todos sabían un poco de todos.
Esta pequeña publicación se hacía con una especie de fotocopiadora de la época muy casera, muy sencilla: se llamaba “una tira a mano”. Josemaría la llamó Noticias, porque la idea era que todos tuvieran noticias de todos. Cumplía lo que buscan las redes sociales ahora: conectar.
Noticias se abría con unas palabras de san Josemaría en las cuales les animaba a descansar, a estudiar idiomas, a que aprovecharan el tiempo y también a pasar tiempo con sus amigos, que no se quedaran todo el día en casa, sino que estuvieran con los demás. Después contaban un poco de noticias de cada uno y al acabar esta publicación les animaban a que siguieran escribiendo a la residencia.
[1] 20. Carta, 29-XII-1947/14-11-1966, n. 92
[2] Camino, Edición Crítico – Histórica. Es un consejo similar al punto de Camino 995: —Si no le hablas, mírale de cuando en cuando como un niño chiquitín... y Él te sonreirá.






