A un metro de la boca de la tormenta
Un sábado de noche muy lluvioso iba en auto al cumpleaños de un amigo. Al llegar estacioné, abrí la puerta y se me cayó la llave del coche, que desapareció en el chorro de agua que corría al lado del cordón de la vereda.
Con la llave equivocada
Estaba pasando unos días en el campo, con mis hijos. Era verano y hacía muchísimo calor. De pronto comenzó una tormenta de viento frío y abrí todas las ventanas de la casa para que refrescara.
Doce en el oral
Me encontraba en el liceo donde había concurrido a rendir un examen de Geografía, animando a compañeros que aún debían presentarse a la prueba oral.
Respuesta inmediata
Tengo un nieto que quiere casarse desde hace ya algún tiempo. Con el sueldo que ganaba en su trabajo le resultaba prácticamente imposible plantearse la posibilidad del casamiento.
Favor doble
En febrero de 1989 había fallecido mi suegro y mi esposa estaba muy deprimida. En mayo tuvimos una gran alegría: estaba embarazada de nuestra segunda hija, María Belén. Le habíamos rezado al Fundador del Opus Dei. Poco tiempo después el embarazo comenzó a complicarse...
Cambio de actitud
Dos años atrás, hubo un cambio en la dirección de la empresa en la que trabajo desde hace 18 años, con la llegada de un nuevo gerente general.
Confesiones en el jubileo de 2000
El 28 de marzo de 2000 mi difunto padre hubiera cumplido 90 años. Por tratarse del Año Santo, animé a todos mis parientes a asistir a la Santa Misa que habitualmente se celebra en la iglesia del Cordón, donde se podía lucrar el Jubileo
Anuló el trámite del divorcio
Hace ya más de un año que mi hija, casada y con dos hijas, se empezó a llevar mal con su marido. Es psicóloga y lamentablemente desde un principio no estuvo bien asesorada por algunas colegas que le aconsejaban que se separase, alegando que ella estaba haciéndose un mal a sí misma y a sus hijas.
Perdidos en la montaña
Yendo de excursión a la montaña en la precordillera de los Andes, con una veintena de chicos que asisten a un club en Carrasco, llegamos a un pico donde nos quedamos un rato. Al emprender el regreso, nos vimos cubiertos por una espesa niebla que no nos permitía ver más allá de unos pocos metros, lo que nos impedía saber hacia dónde debíamos caminar.
Un tumor detenido a tiempo
El sábado de noche, cuando estábamos aprontando a los chicos para irse a dormir, se me ocurrió alumbrarles la cara con una linterna y me llamó la atención que Mariano no cerrara el ojo derecho. No lo comenté con nadie pero me quedé bastante preocupado
