Que la Basílica de San Pedro es una obra de arte y de fe no lo podemos negar. Su construcción, que abarcó más de un siglo (1506-1626), representa la transición y culminación de los estilos Renacentista y Barroco.
En 1626 se consagraba oficialmente la gran basílica levantada sobre la tumba del apóstol Pedro. Cuatro siglos después, en 2026, la Basílica de San Pedro celebra 400 años como uno de los edificios más influyentes de la historia de la arquitectura occidental.
De Bramante a Bernini: un legado a la arquitectura moderna
La actual basílica sustituyó a la antigua iglesia constantiniana del siglo IV. El proyecto arrancó oficialmente en 1506 por iniciativa del papa Julio II, que encargó el diseño a Donato Bramante.
A lo largo de más de un siglo de obras, el edificio pasó por las manos de arquitectos decisivos: Miguel Ángel, que redefinió la cúpula y dio al conjunto su monumentalidad definitiva; Carlo Maderno, responsable de la fachada actual y de la ampliación longitudinal que convirtió el templo en una cruz latina; y Gian Lorenzo Bernini, autor del imponente baldaquino de bronce bajo la cúpula y del diseño de la plaza elíptica que abraza a los peregrinos.
La consagración tuvo lugar el 18 de noviembre de 1626. Desde entonces, San Pedro ha sido escenario de coronaciones papales, grandes celebraciones públicas, funerales históricos y momentos clave de la historia contemporánea.

Un museo vivo: arte, espacio y experiencia
La Basílica es un compendio de arte europeo entre los siglos XVI y XVII. La cúpula de Miguel Ángel —de 136 metros de altura— se convirtió en modelo para incontables iglesias posteriores. El baldaquino de Bernini introdujo un lenguaje barroco que dialoga con la escala colosal del edificio. Las capillas laterales albergan esculturas, mosaicos y monumentos funerarios que recorren cinco siglos de historia.
Con motivo del aniversario, el programa presentado en febrero de 2026 incluye una exposición dedicada a las fases de diseño y construcción del templo, desde los primeros bocetos de Bramante hasta su culminación en el siglo XVII. El objetivo es mostrar el proceso creativo detrás de una obra que, más que un edificio, fue un experimento arquitectónico continuo durante más de cien años.
Además, el 20 de febrero se incorpora un nuevo Vía Crucis del artista suizo Manuel Dürr, integrando creación contemporánea en un espacio histórico, algo que ha sucedido periódicamente a lo largo de los siglos.
Una historia que puede recorrerse online
En este aniversario, redescubre la historia de San Pedro a través de recursos digitales ya disponibles:
👉 La web histórica oficial.
📱 El recorrido virtual interactivo.
🧔♂️ La historia y vida de san Pedro.
"Más allá de lo visible"
La Basílica recibió más de 30 millones de peregrinos en 2025, una cifra récord debida al Jubileo de la Esperanza. El aniversario ha sido la ocasión para reforzar la gestión de flujos mediante un sistema de reservas integrado en la web oficial.
Asimismo, una aplicación móvil ofrecerá traducción simultánea de liturgias, cantos y lecturas en 60 idiomas, facilitando una experiencia más inmersiva y ordenada. También se abrirán nuevas áreas del complejo, como las cúpulas gregoriana y clementina, y la terraza que recorre los tres ábsides.

Uno de los proyectos más llamativos del 400 aniversario es “Más allá de lo visible”, una maqueta digital integral del complejo monumental. Se trata de un proyecto tecnológico y de conservación impulsado por la Fabbrica di San Pietro y ENI, en colaboración con Microsoft.
Durante 18 meses de trabajo y más de 4.500 horas de levantamiento de datos, se han escaneado digitalmente los 80.000 metros cuadrados de la basílica.
400 años después
Pocas construcciones pueden afirmar que han modelado durante cuatro siglos la identidad visual de una ciudad y, al mismo tiempo, la historia del arte occidental. La Basílica de San Pedro no es únicamente el centro simbólico del Vaticano; es una síntesis de fe, arquitectura, escultura, ingeniería y urbanismo.
San Pedro cumple 400 años no como reliquia, sino como edificio vivo: un espacio donde historia, arte y tecnología continúan dialogando bajo la misma cúpula que Miguel Ángel imaginó hace más de cinco siglos.

