"El Centenario no es para mirar una vitrina, es para salir transformados"

Conversamos con Teresa Escobar, presidenta del Comité Regional de Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay sobre cómo se prepara la celebración del primer siglo de la Obra en estos países que forman la región del Plata.

Para quienes escuchan la palabra "Centenario" y piensan en un museo o en un festejo protocolar... ¿de qué se trata realmente este camino que está preparando el Opus Dei?

Más que formalidades o protocolos, el camino al Centenario que estamos recorriendo es un proceso vivo y transformador, en el que Cristo es el camino y la meta. La Obra cumple cien años entre el 2 de octubre de 2028 y el 14 de febrero de 2030. El Prelado nos ha invitado a vivir estos 500 días con una consideración agradecida del pasado, acompañada de un examen humilde, y una mirada esperanzada del futuro.

El Opus Dei no son edificios, estructuras ni grandes eventos. El Opus Dei sos vos en tu familia, en tu trabajo, en medio de tu estudio, con tus amigos, cuando compartís un mate o una cerveza. Ese es el corazón del Opus Dei: descubrir que toda nuestra vida, con sus alegrías, dificultades y circunstancias concretas, puede adquirir un sentido profundamente cristiano.

Y el Centenario es justamente una invitación a renovar la manera en que vivimos hoy el espíritu que nos dejó san Josemaría y a pensar cómo queremos transmitirlo a las próximas generaciones. Estoy convencida de que aún no somos conscientes del gran tesoro que tenemos entre manos.

En la preparación del Centenario participaron más de 50.000 personas en todo el mundo. ¿Qué tipos de sugerencias y anhelos surgieron en la región del Plata?

    En 2024 comenzamos a prepararnos para el Centenario con las Asambleas Regionales, un proceso de escucha y reflexión en el que recibimos una avalancha de ideas y sueños de personas de toda la región. Entusiasma mucho ver cómo en Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay hay tanta gente con ganas de servir y responder a las necesidades sociales de nuestros países.

    Surgieron con muchísima fuerza tres temas: la familia y la afectividad (acompañar los matrimonios jóvenes, la educación de los hijos, la soledad), la sensibilidad social y el trabajo como servicio, y el protagonismo de los jóvenes. Muchas de las propuestas reflejan también el deseo de renovar y dar un nuevo impulso al compromiso con los demás y encontrar nuevas maneras de acompañar, servir y estar cerca de quienes más lo necesitan.

    Hablemos de los jóvenes. A veces parece que la fe o las instituciones les quedan lejanas. ¿Qué papel juegan en este Centenario?

      Los jóvenes son los protagonistas de este Centenario. Desde su primer mensaje el Prelado los ha invitado a marcar el ritmo de los próximos cien años.

      Estamos pensando iniciativas que generen espacios de encuentro, escucha y conversación sobre los grandes desafíos que atraviesan hoy los jóvenes: el trabajo, los vínculos, la tecnología, el compromiso social y la vivencia de la fe en el mundo actual.

      Por eso, por ejemplo, estamos impulsando el proyecto Youth Fest, que va a empezar con foros locales en varias ciudades de Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina, para luego encontrarnos en un foro regional y nos encantaría concluirlo en Roma. Queremos que los jóvenes debatan sin filtro sobre los temas que les queman las manos: la inteligencia artificial, las redes y el rol de los influencers, el trabajo con impacto social, la salud mental, el amor y la afectividad, y cómo vivir una fe auténtica en medio de todo eso.

      En un contexto social tan complejo en nuestros países, ¿En qué ámbitos cree este Centenario dejará una huella?

        Hay algunos ámbitos que aparecieron con mucha fuerza durante el proceso de escucha: la familia y la afectividad, el trabajo, los jóvenes y el compromiso social.

        A partir de ahí estamos pensando distintas iniciativas para estos años, pero queremos que sea un proceso abierto, en el que muchas personas puedan aportar ideas y ayudar a hacerlas realidad. El Centenario no debería ser algo que unos pocos organizan y los demás reciben, sino una oportunidad para preguntarnos entre todos qué podemos aportar a las necesidades concretas de nuestro entorno.

        Por último, si alguien que está leyendo esto, sea de la Obra, amigo, o simplemente alguien con ganas de sumar, ¿qué tiene que hacer?

          Como decía san Josemaría, está todo hecho y todo por hacer. Necesitamos la cabeza, las manos y el corazón de muchas personas. Por eso, quienes quieran sumarse, puede escribirnos a centenariodelplata@opusdei.org y contarnos qué temas le interesan especialmente -familia, jóvenes, trabajo, compromiso social o donde haga falta- y también acercarnos ideas y sugerencias. Nos interesa escuchar, sumar miradas y descubrir juntos cómo cada uno, desde su lugar, puede ser parte de este Centenario.